Promover la salud y desarrollo comunitarios conectando personas, ideas, y recursos.
Aportación de Phil Rabinowitz
Editado por Bill Berkowitz y Christina Holt
Traducido por Alvaro Inchausti
Revisado en español por Adrana Tolentino
Crecí en un barrio de clase trabajadora en Boston (en el noreste de Estados Unidos), en una calle altamente transitada donde había edificios de apartamentos. Detrás de aquel bloque había, sin embargo, un parque de unas 15 hectáreas, donde mis amigos y yo pasábamos la mayor parte de nuestro tiempo, a partir de los seis o siete años de edad. Tenía nombre, pero sólo lo conocíamos como “el parque”. Había un cuadrilátero para béisbol, unas deterioradas canchas de asfalto para tenis y básquetbol y lugar para patinar en invierno (cuando la lluvia inundaba el campo de pelota), pero nosotros pasábamos mucho tiempo en el resto del parque, particularmente en el área densamente arbolada justo detrás de nuestras casas.
Para nosotros, en el centro de unos de los barrios más densamente poblados, este lugar era el viejo oeste, el desierto del Sahara, el Himalaya. Era rocoso, con picos de granito sobresaliendo aquí y allí, a los cuales nombrábamos, así como probablemente lo habían hecho generaciones de niños antes de nosotros. Las rocas de tres metros de alto se convertían en acantilados de centenas de metros que escalábamos para tomar por asalto las fortalezas que había en la cumbre o para plantar nuestras banderas de alpinistas. Rodábamos monte abajo en el verano y en trineo cuando había nieve.
A varias cuadras de distancia había un centro comercial donde nuestros padres hacían la mayor parte de las compras. Para mí, no obstante, su atracción principal era la sucursal local de la biblioteca pública de Boston. Para cuando comencé ir a la escuela, ya tenía mi carnet de la biblioteca y ésta era mi segundo hogar.
Cuando yo era niño, en aquella era prehistórica antes de las computadoras, una buena parte de mi vida giraba alrededor de estas dos instalaciones comunitarias. Ahí ejercitaba mi imaginación y cuerpo - con regularidad caminaba alrededor de un kilómetro de la biblioteca a mi casa con tantos libros como mis brazos pudieran cargar – y cultivaba mi amor por estar al aire libre y mi entusiasmo por la literatura y el aprendizaje, los cuales he llevado conmigo toda mi vida.
Esta sección es sobre la importancia de los parques y otras instalaciones comunitarias en la vida de individuos, familias, barrios y comunidades. Aunque frecuentemente son consideradas adornos cuando los presupuestos son limitados, pueden ser tan importantes como los servicios de policía y bomberos para la calidad de vida en una comunidad. En esta sección discutiremos qué características hacen buenos parques e instalaciones comunitarias y cómo crearlas o restaurarlas en una comunidad.
Las instalaciones comunitarias mejoran la vida de los residentes en numerosas maneras. Los parques proporcionan espacios verdes y lugar para moverse en barrios abarrotados de las grandes ciudades. Las bibliotecas, museos, centros comunitarios y locales para espectáculos abren puertas al conocimiento e ideas, cultura y diversión. Las instalaciones médicas promueven y protegen la salud, y el transporte público ofrece movilidad y acceso a otras áreas. Sin estas y otras instalaciones comunitarias, la vida puede ser opaca y difícil, especialmente para quienes no pueden permitirse viajar o pagar precios altos por los servicios.
La mayoría de las comunidades, incluso las pequeñas rurales, tienen por lo menos un parque y alguna otra instalación comunitaria - una biblioteca, un hospital o clínica, un pequeño museo o punto histórico. La mejoría de estas instalaciones puede significar cosas distintas para diferentes comunidades. Para algunas, el problema puede tratarse de que instalaciones adecuadas o parques simplemente no existen y necesitan ser creadas. Para otras, las instalaciones existentes pueden ser viejas y atender solamente a las necesidades de una comunidad que hace mucho ha cambiado. Y otras pueden encontrarse con instalaciones que son de alguna forma adecuadas, pero que se han deteriorado o vuelto peligrosas y requieren ser revitalizadas. Una situación menos obvia es aquella en que las instalaciones comunitarias se encuentran en buen estado y parecen ser adecuadas, pero no son utilizadas.
Lo que todas estas circunstancias tienen en común es que su mejoría va a necesitar de algunos recursos y trabajo. Esto, claro, hace preguntarse de donde saldrán tales recursos y quien hará el trabajo, de cuánta responsabilidad se hará cargo la comunidad en su totalidad, quién planificará la construcción de nuevas instalaciones o la renovación de las ya existentes, y cómo asegurarse de que lo que sea creado o restaurado en verdad atienda a las necesidades y deseos de la comunidad.
Mejorar las instalaciones comunitarias, entonces, se trata de determinar lo que la comunidad necesita y quiere, y trabajar – usualmente a largo plazo – para proporcionar esas instalaciones que elevarán la calidad de vida – social, intelectual, cultural, económica, política y psicológicamente – para todos.
Las instalaciones comunitarias existen en una variedad de formas, de las cuales los parques son sólo una. En general, una instalación comunitaria es un entorno físico proporcionado – sea por la municipalidad como un servicio público o por una entidad particular- a la comunidad para el beneficio de sus habitantes. Dependiendo de la fuente, el uso de la instalación puede ser gratis o puede requerir una tarifa a los usuarios.
Las instalaciones comunitarias incluyen:
Los parques históricos existen para conmemorar o dramatizar un evento histórico, lugar, persona o período. Los sitios de parques históricos pueden ser urbanos o rurales; pueden estar conectados a eventos históricos específicos (campos de batalla, por ejemplo) o personalidades (edificios donde personalidades históricas nacieron, vivieron o trabajaron); pueden ser para representar e ilustrar la historia de un lugar o época en particular; pueden sacar provecho del valor estético, arquitectónico y educativo de un edificio histórico bien mantenido o restaurado; o pueden presentar edificios o otros sitios que son históricos en sí simplemente por su edad y cualidades, y la historia que han presenciado. Estos parques pueden también ser dedicados a la historia o patrimonio de un grupo en particular - inmigrantes, indígenas- que ocuparon la comunidad en el pasado o viven allí en el presente. Los parques históricos pueden ser locales, estatales o nacionales o pueden ser administrados por organizaciones privadas sin fines de lucro, fundaciones o fideicomisos, dependiendo de quién sea el propietario y quién haya construido el sitio histórico.
Podría parecer que los parques nacionales, o estatales, no pertenecen a una sección sobre instalaciones comunitarias. Sin embargo, estos parque pueden ser instalaciones comunitarias para las personas que residen dentro o cerca de ellos (muchos parques nacionales incluyen pueblos dentro o en sus inmediaciones). El parque Nacional Acadia, en el norte de EE.UU, por ejemplo, tiene un grupo activo de “Amigos de Acadia”, el cual proporciona voluntarios para ejecutar diversas tareas en el parque (desde el mantenimiento de caminos a paseos naturales guiados) y recaudar dinero para suplementar el presupuesto público del parque.
Los parques nacionales y estatales, notoriamente con financiación insuficiente, están frecuentemente en mayor riesgo que los parques locales. El Parque Nacional Great Smoky Mountains, por ejemplo, se encuentra a un día de distancia en automóvil de 60% de la población de los Estados Unidos, y el exceso de uso (recibe nueve millones de visitantes por año) es una amenaza seria a su ecología.
En el caso de instalaciones particulares – o hasta algunas públicas - , puede ser difícil decidir cuando el costo impide que algo sea considerado una instalación comunitaria. El término “instalación comunitaria” sugiere un recurso disponible para todos, o la mayoría, de los residentes. Cuando el costo de utilizar tal recurso lo vuelve indisponible a una gran parte de la población, ¿es aún una instalación comunitaria?
El Teatro Público de Nueva York ofrece producciones gratuitas en el Parque Central para todos los que, independientemente de sus ingresos, estén dispuestos a esperar en la fila a la hora apropiada. En Cambridge, Massachusetts, las entradas más baratas para el Teatro ART son casi 40 dólares, lo cual las pone fuera del alcance de la mayoría de los residentes de bajos y medianos ingresos. ¿Entonces, en qué medida es este teatro una instalación comunitaria?
Para los propósitos de esta sección, consideraremos como instalaciones comunitarias aquellas que proporcionan servicios gratuitos o a bajo costo, que puedan ser utilizadas por prácticamente todos en la comunidad.
Algunos ejemplos de instalaciones comunitarias pueden incluir:
1.Las instalaciones en buenas condiciones contribuyen a la calidad general de vida en la comunidad.Una comunidad con buenos parques y otras instalaciones es un ambiente agradable y sociable para vivir, con una vida al aire libre y cultural animada. Los residentes pasan más tiempo en la comunidad y se familiarizan más entre ellos, lo cual contribuye a la formación de un sentimiento de comunidad.
2. Las instalaciones en buenas condiciones proporcionan exposición y oportunidades a una amplia variedad de actividades intelectuales, culturales y físicas. Para muchos ciudadanos, las instalaciones comunitarias asequibles y accesibles han sido su introducción al arte, a una variedad de estilos musicales, al mundo de los libros, de los deportes organizados, caminatas, patinaje y a una cantidad de actividades. Las personas de bajos ingresos, particularmente los jóvenes, pueden tener poca otra oportunidad de tener tales experiencias.
3. Las instalaciones en buenas condiciones pueden inculcar un sentimiento de propiedad y orgullo comunitario en los residentes. Un barrio o una comunidad rica en oportunidades que las instalaciones comunitarias proporcionan son considerados buenos lugares para vivir y crean orgullo en sus residentes. Como resultado, ellos probablemente prestarán más atención al mantenimiento de la comunidad – manteniéndola limpia y sin vandalismo, apoyando eventos comunitarios y, de una forma general, ayudando a crear un ambiente de vida interesante y satisfactorio.
4. Las instalaciones en buenas condiciones pueden proporcionar servicios que ayudan a todos. El transporte público, por ejemplo, puede aliviar el estrés del viaje diario, eliminar la polución ambiental, reducir el tráfico y conservar energía. Las bibliotecas y museos pueden mejorar la vida intelectual de los residentes de la comunidad y exponerlos a muchos puntos de vista y maneras de ver al mundo.
5. Las instalaciones en buenas condiciones pueden ayudar a prevenir la delincuencia y otros comportamientos antisociales. Las instalaciones comunitarias pueden otorgarles a niños y jóvenes, por ejemplo, lugares a donde ir y actividades en las cuales participar - deportes, arte, aprendizaje y enriquecimiento, etc. –, los cuales actúan como alternativas saludables.
6. Las instalaciones en buenas condiciones pueden aumentar el nivel de justicia y equidad en una comunidad. Cuando todos los residentes tienen acceso a instalaciones que vuelven la vida mejor y más agradable, independientemente de su estatus socioeconómico, las comunidades dan un paso hacia una mayor equidad.
7. Las instalaciones en buenas condiciones pueden ayudar a atraer nuevos residentes. Es más probable que la gente se mude a comunidades con parques bien mantenidos, instituciones culturales activas y un transporte público eficiente.
8. Las instalaciones en buenas condiciones pueden mejorar el clima económico y los prospectos de la comunidad, al atraer negocios y turismo. Los negocios quieren ubicarse en comunidades con buenas instalaciones por las mismas razones que los individuos. Los ayuda a atraer y mantener a los mejores empleados y también les dice algo sobre la administración y el respeto que tiene la comunidad por sí misma. Más negocios significan más y mejores empleos, una base de impuestos más elevada y una economía local saludable.
9. Las instalaciones en buenas condiciones pueden hacer la comunidad más atractiva físicamente. Los parques y edificios bien diseñados y sitios históricos bien restaurados, particularmente cuando forman parte de un plan comunitario extenso, pueden contribuir enormemente el ambiente agradable en una comunidad.
10. Las instalaciones en buenas condiciones pueden proporcionar lugares de encuentro que mejoran el carácter social de la vida comunitaria. Los parques, plazas, patios y escalones de edificios públicos o hasta las estaciones de autobús bien diseñadas, pueden servir para aumentar la interacción entre los residentes y crear un sentimiento comunitario que se extienda de un extremo a otro entre los diversos sectores de la comunidad.
Aunque cualquier momento sea un buen momento para trabajar en la creación o mejoría de instalaciones comunitarias, hay ocasiones cuando es particularmente necesario o hay más probabilidad de tener éxito.
1. Cuando hay una necesidad en la comunidad y hacen falta instalaciones. Una comunidad rural de bajos ingresos puede desesperadamente necesitar opciones recreativas seguras para sus jóvenes, por ejemplo. O, puede ser importante transformar un terreno público valioso para la comunidad en un parque, para así protegerlo de la urbanización o el deterioro. Antes de comenzar, es importante asegurarse de entender plenamente las necesidades y recursos de la comunidad (vea el apartado “Evaluar las necesidades y recursos de la comunidad”).
2. Cuando las instalaciones están deterioradas o son inadecuadas. El parque central, una vez el orgullo de la comunidad, se ha deteriorado penosamente y se ha vuelto refugio de traficantes de drogas. La biblioteca pública no es lo suficientemente grande o no está bien equipada para el tamaño actual de la comunidad. Éstas son circunstancias que indican la necesidad de una fuerte iniciativa para colocar la instalación al nivel que merece la comunidad.
3. Cuando hay una iniciativa de desarrollo comunitario en marcha. La mejora de las instalaciones comunitarias puede ser incluida en el plan de desarrollo. La comunidad puede designar un cierto porcentaje de tierra como un espacio público o parque, por ejemplo, o buscar financiación para construir o expandir un museo o un teatro regional. Puede restaurar un sitio histórico como una atracción turística. Un plan comunitario puede incluir un transporte público expandido y más eficiente en el consumo de energía. Las posibilidades aquí son limitadas únicamente por las necesidades y la imaginación de la comunidad.
4. Cuando hay dinero disponible – de subsidios o fuentes particulares – que puede ser utilizado. Los subsidios y otras formas de financiación se hacen disponibles como resultado de un cambio en el ambiente político o en la manera de pensar de un individuo o fundación. Es importante que las comunidades mantengan sus ojos bien abiertos, y que estén listas para solicitar subsidios que les permitirán crear, mejorar o mantener sus instalaciones.
5. Cuando la comunidad, o por lo menos un grupo de residentes, está lista para llevar a cabo la tarea. A veces la comunidad como un todo, en la persona de sus dirigentes, puede no estar lista o dispuesta a llevar a cabo la tarea de mejorar las instalaciones. Se pueden formar grupos de base para, por cuenta propia, restaurar un parque o un edificio en ruinas, utilizando voluntarios y los fondos que consigan recaudar para hacerlo. El ejemplo en la sección 8 de este capítulo describe cómo un grupo comunitario revitalizó completamente el Parque Dufferin Grove en Toronto, transformando una instalación raramente utilizada y mal mantenida en la sala de estar del barrio.
6. Cuando existe la posibilidad de adquirir un terreno o inmueble para uso comunitario. Un edificio de hermosa pero deteriorada arquitectura que podría ser restaurado y utilizado como distintivas oficinas municipales; la zona industrial abandonada que podría ser resucitada como un museo de arte y parque a orillas del río; la abandonada laguna de la ciudad – todas éstas y muchas otras propiedades similares podrían ser revitalizadas para servir a la comunidad. Podrían estar disponibles a través de los esfuerzos de una fundación de tierras comunitaria o podrían ser vendidas a la municipalidad o (a una entidad) sin fines lucrativos cuando parecen no tener más utilidad. La municipalidad o grupos de base pueden frecuentemente transformar estos terrenos en valores para la comunidad si utilizan fondos de conservación histórica o de terrenos, incentivos fiscales, voluntarios, donación de materiales y mano de obra.
7. Cuando se está planificando un proyecto de urbanización importante o al inicio de su ejecución. Se le pueden ofrecer incentivos a un promotor inmobiliario – deducciones fiscales, permisos excepcionales, etc. – con tal de destinar una extensión de terreno para un parque o para incluir instalaciones comunitarias en particular – un teatro, transporte, un carril para bicicletas – en el proyecto final (vea el Capítulo 25, Sección 3: Usar incentivos fiscales para apoyar la salud y el desarrollo comunitario).
8. Cuando existe la posibilidad de conservación histórica. Los edificios históricos se deterioran fácilmente – son viejos– y pueden ser abandonados o cedidos a la comunidad con tal de obtener una deducción de impuestos. Sin embargo estos edificios son de alguna forma el corazón y el alma de la comunidad, ya que personifican su historia y su patrimonio. Al catalogarlos en el Registro Nacional de Inmuebles Históricos (esto es en EE.UU., pero en cada país probablemente exista su equivalente), es posible aprovecharse de incentivos fiscales federales para conservarlos y ponerlos al uso de la comunidad. Muchos son rehabilitados como hogares de precios accesibles, pero pueden funcionar como bibliotecas, salas de concierto, museos, centros de transporte o bien como otras instalaciones públicas, dependiendo de su localización y otras características.
Como discutiremos en la parte “Cómo hacerlo” de esta sección, los mejores resultados para mejorar instalaciones comunitarias generalmente provienen de esfuerzos de colaboración que incluyen a personas de todos los sectores de la comunidad. Algunas de las partes interesadas que pueden ser:
Aunque se trate de una iniciativa de grupos de base, y si la mayor parte del trabajo será hecha por voluntarios o contratistas que serán pagados a través de esfuerzos de recaudación de fondos, lo más lógico es incluir también a funcionarios públicos. Ellos pueden ayudar a obtener permisos y simplificar trámites burocráticos, generar apoyo para la tarea a nivel municipal y asumir un rol de liderazgo en buscar recursos y reclutar voluntarios de varios sectores de la comunidad. Dependiendo de su cargo y su influencia, ellos podrían también asignar dinero público para el proyecto o por lo menos considerar la financiación pública para el futuro.
Mejorar parques y otras instalaciones comunitarias a menudo es un esfuerzo comunitario. En algunos casos, como ya discutimos, puede requerir voluntarios y/o mano de obra y materiales donados. En otros, puede requerir una iniciativa que presione a la comunidad o incluso al estado o gobierno a realizar cambios. Generalmente, requiere ambas cosas, además de una cantidad considerable de trabajo – evaluar, planificar, organizar – para hacer despegar la construcción o renovación de una instalación, y más trabajo para asegurar que sea bien mantenida y administrada a largo plazo.
A continuación vamos a presentar una serie de pasos lógicos para intentar mejorar instalaciones en una comunidad (como activista, funcionario o simplemente un individuo o grupo interesado). Estos pasos dan por sentado que se dispone de una cierta cantidad de tiempo para organizar un proyecto y para hacer un trabajo concienzudo a cada paso. En realidad, nunca hay tiempo suficiente, y mejorar instalaciones es normalmente una carrera contra tiempo por arreglar algo antes de que se estropee completamente, para responder a un desastre ya acaecido o para aprovechar una oportunidad de financiación. Si nos encontramos en una de estas situaciones, podemos tomar lo que necesitemos de esta sección y utilizarlo de la forma más lógica para nosotros mismos y la comunidad. Sin embargo, si disponemos de tiempo, el seguir estos pasos puede ayudarnos a obtener lo que necesitamos y edificar los cimientos para esfuerzos continuos.
1. Evaluar los recursos y necesidades de la comunidad. Quizá ya sepamos lo que es necesario: la biblioteca de 80 años de edad es muy pequeña y está mal equipada; el parque del barrio es atemorizante por las noches y está lleno de basura de la parafernalia de drogas, de forma que ningún residente quiere que sus hijos jueguen allí. Aunque este sea el caso, se debe decidir cuáles son las alternativas. ¿Qué tipo de biblioteca hace falta y qué existe ya en la comunidad que pueda ayudar a conseguirlo? Después de limpiar el parque, ¿cómo mantener a los narcotraficantes fuera de él… y del barrio? Una evaluación comunitaria puede ayudar a responder estas preguntas, así como a identificar otras áreas de fortaleza y preocupación, y a elaborar un plan de largo plazo para la mejora de las instalaciones.
La evaluación ideal sería una participativa, que incluya a la comunidad de varias formas, como asesores – entrevistadores, observadores, etc. – y como fuentes de información y guía. Si están involucrados desde un inicio, los miembros de la comunidad no solamente tendrán un interés obvio en el resultado del proyecto, sino también sentirán derecho de propiedad sobre él y trabajarán arduamente para mantenerlo una vez concluido (Vea el Capítulo 18, Sección 2: Enfoques participativos para planificar intervenciones comunitarias y el Capítulo 36, Sección 2: Investigación de intervenciones con comunidades: Una introducción a las herramientas).
Se puede consultar el Capítulo 3 de la Caja de Herramientas, el cual trata más completamente sobre la evaluación comunitaria. En esta sección, limitaremos nuestras sugerencias al estilo participativo de la evaluación y a una serie de preguntas que convendría responder.
Es necesario identificar y analizar los parques y otras instalaciones comunitarias existentes en la comunidad.
¿Son los parques en barrios más prósperos mejores mantenidos que los de los barrios de bajos ingresos?, por ejemplo. Si así es, ¿por qué? ¿Es porque esos barrios consiguen voluntarios comunitarios que ceden muchas horas para mantener sus parques limpios y bellos o porque la municipalidad coloca más dinero en el mantenimiento de algunos barrios que en otros? Cada una de estas posibilidades tiene una solución razonable, pero distinta. (En el primer caso, se puede reclutar y organizar voluntarios en barrios de bajos ingresos, tal vez se pueda comenzar por encontrar una donación para pagarle a los jóvenes por trabajar en los parques; en el segundo caso, se puede dialogar con funcionarios municipales por un mantenimiento de parques igualitario y prepararse para organizar a los residentes y utilizar la prensa y acción directa para señalar políticas discriminatorias si los funcionarios no responden.
Para sentirse segura al usar instalaciones, la gente tiene que sentir que no corre ningún peligro en cuanto a accidentes y ataques o molestias por parte de otros. Prevenir accidentes significa limpiar áreas de uso de plantas nocivas (hiedra venenosa, ortigas), arreglar veredas en malas condiciones, evitar que los edificios se deterioren por una combinación de productos químicos volátiles o moho y ventilación inadecuada, proporcionar equipos adecuados de prevención y alarma contra el fuego, bloquear el acceso a instalaciones acuáticas a niños pequeños sin supervisión, etc. Garantizar la seguridad personal puede requerir un aumento en el uso y la circulación de tráfico, eliminar la venta de drogas, instalar más y mejor iluminación, aumentar las patrullas de seguridad y otras tácticas creadas para cambiar el carácter del área.
2. Reunir un equipo participativo para planificar la creación, la restauración o la mejoría de parques y otras instalaciones que necesitan ser tratadas. Esto puede ser un grupo de “amigos” de las instalaciones u otro grupo de base, una iniciativa pública coordinada por planificadores de la municipalidad o la secretaría de parques o espacios recreativos, una iniciativa de los ciudadanos de la comunidad financiada con donaciones, una acción de coalición de ciudadanos o algún otro tipo de esfuerzo, dependiendo de quién siente la necesidad de organizarlo y si hay resistencia por parte de la municipalidad o alguien más. Sea cual sea su origen, un proceso participativo tiene más oportunidad de tener éxito. Todas las partes interesadas - las nombradas arriba y otros que podrían ser importantes en la comunidad en cuestión o en el caso de un proyecto en particular – deberían ser incluidos o representados, y el proceso de planificación debería ser de cooperación, en el que todos tienen voz y son escuchados.
Los usuarios, de hecho, son enormemente importantes, y una variedad representativa de ellos es lo ideal. Si un parque va a ser usado por jóvenes, ancianos y familias, los tres grupos deberían estar representados en la planificación, de esta forma el parque atenderá las necesidades de todos y los integrará, cuando sea factible. El Parque Dufferin Grove en Toronto – vea el ejemplo del Capítulo 26, Sección 8 – hace esto colocando macetas de flores y tableros de ajedrez junto a las canchas de baloncesto, lo cual atrae a adolescentes jugadores de baloncesto a jugar el ajedrez y a cuidar las plantas con ancianos y jóvenes padres de familia (Vea el Capítulo 18, Sección 2: Enfoques participativos para planificar intervenciones comunitarias).
Los funcionarios municipales u otros funcionarios también representan un elemento importante en el grupo de planificación. Su respaldo puede ayudar a obtener financiación pública y apoyo para la iniciativa. Pueden también proporcionar o ayudar a recaudar fondos para diseñadores y planificadores profesionales quienes pueden traducir los planes del grupo en una realidad física.
Grupos “amigos” y similares
Muchos parques e instalaciones – desde parques nacionales hasta bibliotecas locales y museos – tienen grupos “amigos”, la mayoría de los cuales se forma espontáneamente para conservar y apoyar lo que ven como un recurso local valioso o un tesoro. Pueden recaudar fondos, proporcionar voluntarios, coordinar el mantenimiento y otros esfuerzos voluntarios, abogar, aconsejar al personal de las instalaciones o todo lo mencionado. Algunos de estos grupos obtienen su estatus de asociación sin fines de lucro, y así pueden requerir donaciones deducibles de impuestos. Con frecuencia son lideradas por un individuo o un grupo que aprecia la instalación y tiene la iniciativa de movilizar a otros con una visión común.
Algunos puntos clave para reunir tal grupo son:
Muchas comunidades y organizaciones han formulado criterios para parques e instalaciones adecuados (dos buenos ejemplos son la Comisión de Arquitectura y Ambiente Construido, (CABE, por sus siglas en inglés) un grupo asesor del gobierno británico (en inglés: http://www.cabe.org.uk/default.aspx?contentitemid=41;) y el estado de Washington, EE.UU. (en inglés: http://www.mrsc.org/Publications/levelserv.pdf#Page=20). Tomamos prestada cierta información de algunos de estas fuentes y les añadimos algunas de nuestras ideas para llegar a una serie de estándares para el desarrollo de instalaciones comunitarias adecuadas:
El Parque Forestal en Portland, Oregón usa y conecta la ciudad a su ambiente natural, así como también refleja las preocupaciones ambientales y el estilo de vida al aire libre de la ciudad (elementos que inicialmente llevaron a la protección de los 5000 acres del parque).
En Filadelfia, donde algunos adolecentes “grafiteros” (que pintan espacios públicos de grafiti) estaban pintarrajeando paredes, vagones del metro y cercas por toda la ciudad, el alcalde Wilson Goode inició la Red Antigrafiti de Filadelfia en 1984. Poco tiempo después, Jane Golden, una artista contratada para ayudar a reclutar miembros para el programa, comenzó a enseñar a los jóvenes locales, en su mayoría “grafiteros” sobre el arte mural. A la larga, a través del Programa de Arte Mural (MAP), ella involucró a miles de “grafiteros” y otros niños, jóvenes y adultos en pintar centenas de murales de barrio en los muros de la ciudad. Los artistas de mural firmaron una promesa de no crear grafiti y, lo más importante fue que ellos – y la comunidad – valoran y protegen su trabajo.
Un proyecto, un mural de “sanación” de 100 metros en un muro de contención de la vía férrea en la frontera de tres barrios con distintos grupos étnicos, atrajo pintores de todas las edades y orígenes. El acto de trabajar juntos para el mural ayudó a “sanar” la discordia racial y étnica entre los participantes, y a disminuirla entre los barrios, lo cual resultó en una declaración de humanidad compartida del tamaño de un campo de fútbol en un muro ferroviario.
Las instalaciones deben ser promocionadas para atraer a sus usuarios potenciales. A pesar de los sentimientos negativos que la palabra con frecuencia suscita, “promocionar” es importante en este asunto. Si se quiere atraer personas, una instalación comunitaria tiene que anunciarles su existencia y lo que puede ofrecerles.
El asunto integral de sustentabilidad financiera y administración fiscal puede llevar a dificultades. Generalmente, la comunidad se unirá para conseguir que se construya o restaure una instalación, ayudando a recaudar fondos, proporcionando mano de obra voluntaria y hablando con funcionarios y otros. Pero una vez que el trabajo inicial fue ejecutado, la gente puede dispersarse, sin darse cuenta de que construir el proyecto es solamente un comienzo. También se precisa dinero y esfuerzo para mantenerlo, aunque la mayor parte del trabajo sea hecha por voluntarios (y mantener un esfuerzo voluntario por décadas es otro tema de sustentabilidad).
Un plan fiscal responsable por una instalación, sea nuevo o renovado, tiene dos partes. La primera es la recaudación de fondos para ejecutar el trabajo inicial – planificación, diseño y construcción o restauración de la instalación. Esto puede incluir la requisición de donaciones de negocios e individuos, la organización de eventos de recaudación y hacer llamamientos generales, y todo ello puede llevar tiempo – de dos a cinco años es común, aunque muchos esfuerzos llevan aun más tiempo.
La segunda parte del plan es la estrategia para generar ingresos con regularidad a lo largo de la vida útil de la instalación para cubrir gastos con funcionarios, mantenimiento, arreglos de emergencia y cualquier modernización que pueda ser necesaria – expansión, sustitución de equipos gastados y muebles, cambios en el diseño para acompañar cambios en la comunidad. Es comúnmente mas difícil realizar la segunda parte que la primera, porque involucra un período más largo de tiempo, y también porque no es tan emocionante como construir o reconstruir algo y no ofrece una realización clara o un objetivo final obvio.
Existen varias fuentes de ingreso posibles:
La mayoría de las instalaciones que consigue sobrevivir financieramente a largo plazo utiliza una combinación de estos recursos (y puede encontrar otros también) y también aprovecha la ayuda de voluntarios y donaciones en especie. El punto importante aquí es que la sustentabilidad financiera a largo plazo requiere energía, planificación, creatividad y flexibilidad, y debería ser parte de cualquier estrategia para mejorar las instalaciones comunitarias.
La evaluación de recursos es en realidad parte del proceso de planificación. Su plan debe ser uno para la mejor instalación que se pueda crear con los recursos que se espera poder recaudar.
La evaluación de recursos debe tomar en cuenta la sustentabilidad así como los costos de construcción o renovación. Si se puede conseguir financiación y otros recursos para construir una hermosa instalación que luego no se podrá mantener, se tendrá en manos unas ruinas bien diseñadas, pero caras. Es mucho mejor planificar algo más modesto que atienda a las necesidades de la comunidad y que se sepa se podrá mantener en buenas condiciones a largo plazo.
Desarrollar un plan para una instalación es una cosa; llevarlo a cabo es otra. Es necesario encontrar los recursos para darle vida al plan, o la nueva o renovada instalación nunca pasará de ser más que un dibujo o un archivo en la computadora. Aunque el término “recursos” se refiera a más que dinero, la financiación - casi sin duda – es importante, especialmente si el asunto se trata de la construcción de una instalación nueva.
Es importante pensar en cuánto dinero se necesita, cuánto puede esperarse que produzca un cierto recaudador de fondos y cuánto trabajo va a tomar (por ej., ventas de tortas y de artículos usados pueden ser divertidas de organizar y llevar a cabo, pero generalmente requieren mucho trabajo y generan relativamente poco dinero).
Otro recurso valioso – tal vez hasta más valioso que el dinero – es la gente. En el caso de una instalación pública, quizá estemos hablando de funcionarios (que pueden ser pagados por la comunidad o una organización particular que opere la instalación); empleados públicos (como trabajadores de la secretaría de parques); o voluntarios de la comunidad, quienes pueden complementar lo que los funcionarios y empleados públicos hacen, o de hecho realizar esas tareas cuando no hay dinero para pagar personal.
Un tercer recurso incluye materiales y equipo – artículos para mantenimiento, oficina, educativos o para programas; semillas, plantas y artículos para plantar; materiales de construcción; herramientas de todo tipo; maquinarias necesarias para trabajos específicos, muebles; etc. Algunas de estas cosas pueden ya estar disponibles – en algún lugar del sistema de parques de la ciudad o en otro departamento municipal – o pueden constar en el presupuesto municipal. Otros pueden ser obtenidos de donaciones en especie de negocios o industria o ciudadanos particulares o como préstamo (particularmente en el caso de maquinaria pesada y artículos similares que son necesarios solamente para una vez o uso ocasional) de otra municipalidad o de un negocio.
Siempre que sea posible - al buscar contribuciones grandes, por ejemplo – la mejor aproximación es la personal. Hay más probabilidad que un gran donador responda a la petición de alguien que conoce que a la de un extraño o de una carta. Esto no significa que no haya lugar para cartas de recaudación de fondos o llamadas telefónicas: ambas son herramientas valiosas, pero habrá mejores resultados con un toque personal.
Probablemente ya se haya comenzado a recaudar recursos al reunir un grupo planificador. Otra estrategia a la que se puede recurrir al comienzo, si no se tiene la experiencia o el tiempo necesario para hacerlo – es que alguien redacte una solicitud de donación y/o materiales para recaudación de fondos. Se les puede también pedirle a las personas que contribuyan con labor física (en la mantenimiento de un parque, construyendo un pabellón, colocando libros en estantes en la biblioteca), pericia (facilitación de encuentros, diseño de paisajismo), productos (folletos, trabajo decorativo), materiales (muebles de oficina viejos, plantas, paño para vestimentas de teatro) o sus servicios en solicitar donaciones de tiempo, dinero o materiales a otros.
No se debe olvidar contactar negocios e industrias en la comunidad: ellos son miembros de la comunidad también. Con frecuencia están más que dispuestos a ayudar, tanto por el bien que van a generar, como porque sus propietarios y empleados podrán usar la instalación.
5. Si hay pocos recursos disponibles, comenzar por lo que se puede hacer con ellos. Tal vez la comunidad no pueda pagar el precio de medio millón de dólares para renovar el parque, pero un grupo de voluntarios ciertamente puede limpiarlo. Ellos, u otro grupo, podrían también colaborar con la policía y otros funcionarios municipales en las estrategias para prevenir o eliminar comportamientos peligrosos a través de patrullas comunitarias, eventos en el parque programados con regularidad, actividades frecuentes que atraigan un gran número de personas al parque, donaciones de equipos de iluminación, etc. Un grupo de voluntarios dedicados puede hasta encargarse del mantenimiento del parque con regularidad.
Similarmente, una cantidad de pequeñas donaciones podría ayudar con la compra de computadoras para la biblioteca, y el colegio o la universidad local pueden estar dispuestos a darles a los estudiantes créditos de servicio comunitario por proporcionar asistencia técnica y resolución de problemas a usuarios y funcionarios de la biblioteca. Los voluntarios, las pequeñas donaciones y terrenos públicos podrían crear un jardín comunitario. Los escenarios de un teatro comunitarios podrían ser construidos por voluntarios con materiales donados. Proyectos que comienzan así - con pocos recursos excepto voluntarios dedicados y una pequeña suma de dinero – pueden a veces resultar en importantes instalaciones creadas a largo plazo. Se debe comenzar con lo que se tiene… quién sabe a dónde se irá parar.
6. Colaborar con otros grupos y organizaciones. Es buena idea asociarse a otros grupos comunitarios, iglesias, escuelas, etc. ,para encontrar formas de utilizar y mantener instalaciones, para diseminar la idea, para mantenerse al tanto de las necesidades de la comunidad, para conseguir voluntarios y para hacer activismo (vea el Capítulo 24, Sección 4: Establecer colaboraciones multisectoriales).
7. Reclutar a los medios de comunicación. Se debe trabajar con la prensa y en el Internet para publicitar los esfuerzos, para conseguir apoyo y para solicitar información, donaciones, y voluntarios (vea el Capítulo 34: Abogacía en los medios de comunicación).
8. Abogar hasta agotarse…y entonces abogar un poco más. Una de las cosas más efectivas para mejorar parques y otras instalaciones en la comunidad es abogar con los que toman las decisiones y el público. Esto significa llegar a conocer a los regidores de la ciudad, el alcalde o administrador del pueblo, el representante y el senador del estado, tal vez hasta el congresista y/o asesores. No es difícil hacer contacto con la mayoría de estas personas si hay un registro electoral en el distrito o si el grupo representa a otros que lo tienen. Son ellos quienes tienen influencia sobre el control de fondos y proyectos cívicos y pueden ser sumamente útiles en poner la necesidad de instalaciones en la conciencia pública y asegurar que sean financiados. Sin embargo, hay que convencerlos, y es ahí donde entran las labores de activismo (vea el Capítulo 33, Sección 11: Desarrollar y mantener relaciones continuas con legisladores y sus asistentes).
En EE.UU., si se está trabajando como una organización sin fines de lucro (libre de impuestos), hay reglas sobre lo que se puede y no hacer con relación a campañas y labores de abogacía. No se puede, en horario laboral de la organización, trabajar para elegir un candidato específico, por ejemplo, ni puede la organización promocionar a un candidato específico. El apoyo es permitido, es necesario saber cuáles son las limitaciones o se corre el peligro de perder el estatus de organización sin fines de lucro (vea el Capítulo 43, Sección 4: Entender el significado del estatus sin fines de lucro y de la exención de impuestos).
Se puede estar haciendo campaña sólo por reconocimiento, por apoyo, o concretamente por fondos. Si los funcionarios se muestran desinteresados, se puede tener que contar con el público para ponerles presión (es aquí donde establecer una relación con la prensa resulta muy útil.) De una forma o de otra, son las personas a quienes se tiene que convencer si se quiere apoyo sustancial de la comunidad en forma de dinero, políticas públicas, auxilio de trabajadores municipales, uso propiedad municipal, etc.
Hacer campaña puede ser algo tan mesurado como un encuentro ocasional con el regidor de la ciudad para discutir una iniciativa para limpiar el parque del barrio o algo tan drástico como confrontar al alcalde en las escaleras de la alcaldía con centenas de ciudadanos exigiéndole una sucursal para la biblioteca.
Siempre se comenzar de la forma más colaborativa, menos confrontadora posible. El trabajo de quien busca apoyo nunca termina, ya que los parque y otras instalaciones, un vez que estén establecidos, precisan apoyo y mantenimiento para continuar beneficiando a la comunidad.
Hacer campañas de activismo o abogacía es tan importante que los capítulos 30 – 35 están todos relacionados con los varios aspectos de esto. Por favor, use dichos capítulos para obtener más información sobre cómo llevar a cabo una campaña de abogacía en una situación particular.
9. Mantenerse activo en ello. Y este también es el último punto para la mejoría de parques y otras instalaciones comunitarias. Ya sea que se trate de una cuestión de mantener y extender el progreso de lo que ya se hizo, de realizar e intentar cubrir la necesidad de otras instalaciones comunitarias o de poner a prueba nuevas ideas y programas, la labor de los activistas nunca termina. Si se desea que la comunidad continúe recibiendo el beneficio de los parques u otras instalaciones que los esfuerzos de una organización o iniciativa ayudaron a crear, se tiene que estar presente a largo plazo
Los parques y otras instalaciones son importantes para la vida y el bienestar de las comunidades. Estos servicios unen a los residentes y de hecho ayudan a crear el sentimiento de comunidad que define a un lugar. Por esta razón, entre otras, la mayoría de las municipalidades financian al menos algunas de estas instalaciones comunitarias, pero la financiación adecuada para todas difícilmente está disponible. Como resultado, a veces les corresponde a los ciudadanos tomar el liderazgo para la protección, restauración o creación de las instalaciones necesarias.
Cuando nos encontramos en esa situación, uno de los más importantes aspectos del proceso a considerar es la necesidad de incluir a todas las partes interesadas en la evaluación, planificación y diseño de la instalación. Esta participación ayudará a asegurar que el resultado final atienda realmente las necesidades de la comunidad. Cuando es apropiado, colaborar con otros grupos e individuos en el proceso y solicitar ayuda de la prensa pueden facilitar las labores. Además, el activismo tanto con los legisladores como con el público debe continuar no solamente antes y durante el proceso que lleva a la restauración o creación de las instalaciones, sino a lo largo de su vida. Conjuntamente, estas acciones resultarán en una mejoría comunitaria para el beneficio de todos.
Recursos
Recursos en Internet
http://www.cabe.org.uk/default.aspx?contentitemid=41
http://www.cityofgainesville.org/pubworks/projects/DepotPark/parkdesignconcept.shtml
http://www.fairmountpark.org/EnvironmentalRestoration.asp
http://www.friendsofforestpark.org/
http://www.gardenvisit.com/in/parks.htm
http://www.mrsc.org/Publications/levelserv.pdf#Page=20
http://newurbanist.blogspot.com/2005/01/copyrighting-of-public-space.html
http://www.nyc.gov/html/dcp/html/priv/priv.shtml
http://nymag.com/realestate/features/2016/17147/
http://www.pps.org/parks_plazas_squares/info/parks_plazas_squares_approach/
http://www.pps.org/parks_plazas_squares/info/design/september2004_park_news
http://www.pwmag.com/industry-news.asp?sectionID=768&articleID=332756
http://slaggarden.cfa.cmu.edu/weblinks/frost/FrostTop.html
http://www.transalt.org/press/media/2006/559.html
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