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   Parte A. Modelos para promover la salud y el desarrollo comunitario...>
        Capitulo 1. Nuestro modelo de cambio y mejor comunitaria >
         Sección 11. Evaluación participativa>
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Evaluación participativa

Sección Principal

Contribución de Phil Rabinowitz.

Traducción de Fabio Achí Castro

Revisado en español por Adriana Tolentino

¿Qué es la evaluación participativa?

¿Por qué (y por qué no) se podría utilizar la evaluación participativa?

¿Cuándo se puede utilizar la evaluación participativa?

¿A quién se debe involucrar en la evaluación participativa?

¿Cómo llevar a cabo una evaluación participativa?

 

Las personas con experiencia en el fortalecimiento de la salud comunitaria saben que involucrar a interesados – las personas directamente conectadas y afectadas por sus proyectos – en su labor es enormemente importante. Esto les brinda la información que necesitan para diseñar y ajustar o cambiar lo que hacen para enfrentar de una mejor forma las necesidades de la comunidad y de los grupos de población particulares a las cuales la iniciativa o intervención pretende beneficiar.

La sección 2 del capítulo 36 trata sobre la investigación comunitaria participativa, la cual, como se explica, puede ser empleada para describir la comunidad, para juzgar sus problemas y necesidades, para hallar y elegir las mejores prácticas y/o para evaluación. Consideramos el tema de la evaluación participativa lo suficientemente importante como para darle una sección propia, y para mostrar cómo encaja en el amplio marco de la investigación participativa.

Es buena idea incentivar la participación de personas interesadas desde el inicio. Una de las mejores maneras de elegir la dirección adecuada para su trabajo es involucrando interesados en la identificación de necesidades comunitarias reales, y de las maneras en las que un proyecto tendrá mayor impacto. Una de las mejores formas de hallar qué clase de efectos tiene su trabajo en las personas a las que éste se dirige, es incluir en su equipo de evaluación a aquellos que recibirán la información, servicios o apoyo.

A menudo, usted podrá ver más claramente lo que está ocurriendo a través de los ojos de aquellos directamente involucrados en el asunto – participantes, equipo de trabajo y otros que contribuyen y llevan a cabo las labores de un programa, iniciativa o proyecto. En la sección 2 del capítulo 36, discutimos como usted puede involucrar a estas personas en la conducción de investigaciones en la comunidad y en la toma de decisiones sobre qué problemas tratar y en qué dirección avanzar. Esta sección trata sobre cómo usted puede involucrarlos en todo el ámbito del proyecto, incluyendo su evaluación, y cómo es probable que esto beneficie los resultados finales del proyecto.

¿Qué es la evaluación participativa?

Cuando la mayoría de personas piensa en evaluación, piensan en algo que ocurre al final de un proyecto – que revisa el proyecto luego de que ha finalizado y decide si este fue bueno o no. En realidad, la evaluación necesita ser parte integral de cualquier proyecto desde su inicio. La evaluación participativa involucra a todos los interesados en el proyecto – aquellos directamente afectados por éste o que participan en su realización –, en su comprensión y en la aplicación de esta comprensión a la mejora del trabajo.

La evaluación participativa, como veremos, no es simplemente pedirle a los interesados que participen. Involucrar a todos los afectados cambia la naturaleza completa de un proyecto; de algo hecho para un grupo de personas o una comunidad se convierte en una sociedad entre aquellos beneficiados y aquellos que implementan el proyecto. Más que personas sin poder sobre las que se actúa, los beneficiarios se convierten en copilotos del proyecto, asegurándose de que sus necesidades reales y las de la comunidad son reconocidas y enfrentadas. Los evaluadores profesionales, el personal del proyecto, los beneficiarios del proyecto, los participantes y otros miembros de la comunidad se convierten en colegas en un esfuerzo por mejorar la calidad de vida en la comunidad.

Este acercamiento a la planeación y evaluación no es posible sin la confianza y el respeto mutuos. Éstos deben desarrollarse con el tiempo, pero este desarrollo es más probable que suceda si se inicia con un entendimiento de las costumbres y cultura locales – ya sea que se trabaje en un país en desarrollo o en un ambiente urbano estadounidense. El respeto a los individuos y el conocimiento y las habilidades que éstos poseen asegurarán la formación de la confianza y el compromiso a largo plazo.

El otro aspecto necesario en cualquier proceso participativo es una capacitación apropiada para todos los involucrados. Algunos interesados pueden no estar siquiera enterados de que se realiza investigación en el proyecto; otros pueden no tener idea sobre cómo trabajar con personas de distinta procedencia; y aun otros pueden no saber qué hacer con los resultados de la evaluación una vez que los tienen. Discutiremos todos estos aspectos – participación de interesados, establecimiento de confianza y capacitación – conforme avanza la sección.

El verdadero propósito de una evaluación no es sólo hallar qué ha sucedido, también incluye utilizar la información para mejorar el proyecto. Para lograr esto, una evaluación debe incluir la examinación de por lo menos dos áreas:

  • El proceso. El proceso de un proyecto incluye la planeación y las actividades logísticas necesarias para montarlo y ponerlo en marcha. ¿Efectuamos juicios adecuados previamente para poder saber cuáles son las necesidades reales? ¿Utilizamos los resultados de estos juicios para identificar y responder a dichas necesidades en el diseño del proyecto? ¿Montamos y pusimos en marcha el proyecto dentro de los límites de tiempo y otras estructuras que propusimos? ¿Involucramos a las personas que planeábamos? ¿Poseíamos o conseguimos los recursos que esperábamos? ¿se capacitó y preparó a nuestro personal y otros participantes para hacer el trabajo? ¿Tuvimos el apoyo que esperábamos por parte de la comunidad? ¿Llevamos cuenta de lo que hicimos con precisión y a tiempo? ¿Monitoreamos y evaluamos cómo lo planeamos?
  • La implementación. La implementación del proyecto es el verdadero trabajo de ponerlo en funcionamiento. ¿Hicimos lo que habíamos planeado? ¿Servimos o ayudamos al número de personas que nos propusimos? ¿Empleamos los métodos que diseñamos? ¿Fue nuestro nivel de actividad tal como pretendimos (Ej. ¿brindamos el número de horas de servicio que planeábamos)? ¿Alcanzamos a la(s) población(es) que queríamos? ¿Exactamente qué brindamos o hicimos? ¿Hicimos algún cambio intencional o no intencional, y por qué?
  • Los resultados. Los resultados del proyecto son lo que en realidad pasó en consecuencia de la existencia del proyecto. ¿Tuvo nuestro trabajo los efectos que esperábamos? ¿Tuvo otro(s) efecto(s) no previsto(s)? ¿Fueron positivos o negativos (o ninguno)? ¿Sabemos por qué obtuvimos los resultados observados? ¿Qué podemos cambiar, y cómo, para hacer nuestro trabajo más efectivo?

Muchos de quienes escriben sobre la evaluación participativa combinan las dos primeras áreas dentro de la evaluación de procesos, y agregan una tercera – evaluación de impacto – en adición a la evaluación de resultados. La evaluación de impacto observa los resultados a largo plazo del proyecto, ya sea que este continúe, o haga su trabajo y termine.

Los proyectos de desarrollo rural, en países en vías de desarrollo, por ejemplo, a menudo existen simplemente para transmitir habilidades específicas a las personas de la localidad, de las cuales se espera que las pongan en práctica y las transmitan a otros. Una vez que las personas han aprendido las habilidades – quizá técnicas de cultivo particulares, o purificación de aguas – el proyecto termina. Si en cinco o diez años una evaluación de impacto muestra que las habilidades que el proyecto enseño no sólo están siendo utilizadas, sino que se han extendido, entonces el impacto del proyecto fue tanto de largo plazo como positivo.

Para que estas áreas sean cubiertas adecuadamente, la evaluación debe empezar al inicio mismo del proyecto, con buena planeación. En una evaluación participativa, los interesados deber involucrarse en:

  • Identificar y delimitar el problema o meta a enfrentar.
  • Desarrollar una teoría de práctica (proceso, modelo lógico) sobre cómo alcanzar el éxito.
  • Identificar las preguntas a plantear sobre el proyecto y las mejores maneras de preguntarlas. Estas preguntas identificarán lo que el proyecto pretende hacer, y por lo tanto, lo que debe evaluarse.

¿Cuál es la verdadera meta, por ejemplo, de un programa para introducir comida más saludable en las meriendas escolares? Podría ser simplemente convencer a los niños para que coman más frutas, vegetales y granos enteros. Puede ser hacer que coman menos comida chatarra. Puede ser motivar la pérdida de peso en niños con sobrepeso u obesidad. O podría ser simplemente educarlos sobre la comida saludable y persuadirlos a comer mejor.

Las preguntas de evaluación que usted hace reflejan y determinan sus metas para el programa. Si usted no mide la pérdida de peso, por ejemplo, entonces claramente esto no es en lo que su programa se enfoca. Si usted sólo considera el aumento del consumo de comida sana en los niños, usted está ignorando el hecho de que si no dejan de comer otras cosas (como comida chatarra), simplemente aumentarán de peso. ¿Es esto aun mejor que no comer cosas saludables? Usted responde a esta pregunta con lo que usted ha escogido examinar – si es mejor, puede ignorar las demás cosas que los niños están comiendo; si no, entonces debe tomarlas en cuenta.

  • Recolectar información sobre el proyecto.
  • Hallar el significado de esta información.
  • Decidir qué está funcionando y qué debe ajustarse o cambiarse, basándose en la información de la evaluación.

¿Por qué (y por qué no) se podría utilizar la evaluación participativa?

¿Por qué se podría  utilizar la evaluación participativa? La respuesta más simple es que a menudo es la forma más efectiva de hallar lo que usted necesita saber, tanto al inicio como a lo largo del curso de un proyecto. Además, trae consigo beneficios, tanto para los participantes individuales como para la comunidad, que otros métodos no ofrecen. Algunas de las principales ventajas de la evaluación participativa son:

1. Brinda una mayor perspectiva de las necesidades iniciales de los beneficiarios del proyecto, y de sus efectos finales. Si los interesados, incluyendo a los beneficiarios del proyecto, han sido involucrados desde el inicio en la determinación de qué necesidades se evalúan y por qué – sin mencionar cuál debe ser el enfoque del proyecto – usted tendrá mayores probabilidades de enfocar su trabajo en la dirección correcta, de determinar si su proyecto es efectivo o no, y de entender cómo modificarlo para aumentar su efectividad.

2. Puede darle información que de otra forma no obtendría. Cuando la dirección y evaluación de un proyecto dependen, por lo menos en parte, de la información que brinden las personas de la comunidad, esta información será obtenida con mayor efectividad si es recolectada por alguien familiarizado con la comunidad. Las personas de la misma comunidad, al entrevistar a sus amigos y vecinos pueden conseguir información que no sería ofrecida a alguien de fuera.

3. Le indica qué funcionó y qué no desde la perspectiva de aquellos más directamente involucrados – beneficiarios y personal. Aquellos que implementan el proyecto y aquellos que son afectados directamente por éste son más capaces de discernir lo efectivo de lo inefectivo.

4. Puede indicarle por qué algo funciona o no. Las personas beneficiadas a menudo son capaces de explicar exactamente por qué no respondieron a un acercamiento o técnica en particular, por lo tanto, le dan a usted una mejor oportunidad de hacer los ajustes adecuados.

5. Da como resultado un proyecto más efectivo. Por las razones que hemos descrito, usted será mucho más apto para iniciar en la dirección correcta, y para saber cuándo necesita cambiar la dirección si no lo ha hecho. La consecuencia es un proyecto que combate los problemas adecuados de la forma adecuada, y que logra llevar a cabo lo que se propone.

6. Da poder a los interesados. La evaluación participativa da a aquellos a quienes a menudo no se les consulta– personal y beneficiarios particularmente – la oportunidad de colaborar de forma completa en la determinación de la dirección y efectividad de un proyecto.

7. Puede dar voz a aquellos que a menudo no son escuchados. Los beneficiarios de un proyecto son por lo general personas de escasos recursos con niveles relativamente bajos de educación, que rara vez poseen – y a menudo no creen que tengan derecho a – la oportunidad de hablar por ellos mismos. Involucrándolos desde el inicio en la evaluación de un proyecto, usted se asegura de que sus voces sean escuchadas, y ellos aprenden que poseen la habilidad y el derecho a hablar por ellos mismos.

8. Enseña habilidades que pueden ser usadas en el trabajo y otras áreas de la vida. Además del desarrollo de habilidades básicas y facultades de investigación específicas, la evaluación participativa estimula el pensamiento crítico, la colaboración, la resolución de problemas, la acción independiente, el ajustarse a límites de tiempo… todas habilidades valoradas por quienes eligen empleados, y muy útiles en la vida familiar, la educación, la participación cívica y otras áreas.

9. Aumenta la autoconfianza y la autoestima en aquellos que tienen baja alguna de las dos o ambas. Esta categoría puede incluir no sólo a los beneficiarios del proyecto, sino también a aquellos a los que se les haya dado, según las circunstancias, pocas razones para creer en sus propias capacidades o en su valor para la sociedad. La oportunidad de involucrarse en una actividad importante y desafiante, y el ser tratado como un colega por profesionales, puede hacer una enorme diferencia para personas a las que rara vez se les brinda respeto o se les proporcionan oportunidades de probarse a sí mismos.

10. Muestra a las personas las formas en las que pueden tomar mayor control de sus vidas. El trabajar con profesionales y otros para completar una tarea difícil con consecuencias en la vida real puede mostrar a los integrantes del proyecto cómo se puede tomar acciones para influenciar a personas y eventos.

11. Estimula en los interesados el sentimiento de propiedad del proyecto. Si los involucrados sienten que el proyecto es suyo, más que algo impuesto sobre ellos por otros, trabajarán arduamente tanto en su implementación como en la conducción de una evaluación completa e informativa para su mejora.

12. Puede hacer brillar la creatividad de todos los involucrados. Para aquellos que nunca han formado parte de algo parecido, una evaluación participativa puede ser una revelación, abriendo puertas hacia una forma totalmente nueva de pensar y ver el mundo. Para aquellos que han participado en una evaluación anteriormente, la oportunidad de intercambiar ideas con personas que pueden tener nuevas formas de ver las cosas puede dar paso a una perspectiva renovada sobre lo que pudo haber parecido un asunto trivial.

13. Fomenta el trabajo colaborativo. Para que la evaluación participativa funcione bien, debe ser vista por todos los involucrados como una colaboración, donde cada participante brinda herramientas y destrezas específicas al grupo, y cada uno es valorado por lo que puede aportar. La colaboración de este tipo no sólo trae muchas de las ventajas descritas anteriormente, sino que además promueve un espíritu de colaboración también para el futuro, conduciendo a otros proyectos comunitarios exitosos.

14. Encaja dentro de una iniciativa participativa mayor. Cuando la evaluación comunitaria y la planeación de un proyecto han sido una colaboración entre los beneficiarios, el personal y los miembros de la comunidad, es lógico incluir la evaluación en el plan general, y tratarla de la misma manera que al resto del proyecto. Para conducir una buena evaluación, su planeación debe ser parte de la planeación global del proyecto. Además, el proceso participativo por lo general encaja adecuadamente con la filosofía de las organizaciones o grupos arraigados en la comunidad.

Con todos estos aspectos positivos, la evaluación participativa también trae consigo algunos negativos. Si sus desventajas superan la importancia de sus ventajas depende de sus circunstancias, pero si decide usted emplearla o no, es importante que comprenda qué clase de desventajas puede tener. Las más significativas incluyen:

1. Requiere más tiempo que un proceso convencional. Al estar involucradas muchas personas con perspectivas diferentes, muchas de las cuales nunca han participado en una evaluación o planeación, se necesita más tiempo en comparación con un evaluador profesional o un equipo familiarizado con la evaluación que simplemente la pone en marcha y conduce todo. La toma de decisiones involucra una gran cantidad de discusión; coordinar personas puede ser difícil; los evaluadores deben ser capacitados, etc.

2. Se necesita establecer lazos de confianza entre todos los participantes del proceso. Si usted inicia algo nuevo (o incluso si el proyecto se encuentra en marcha), es probable que se den contrastes como distinción de clases, diferencias culturales, etc., que tienden a dividir a los grupos de interesados. Estos pueden llevar a tropiezos y retrasos hasta que sean resueltos, lo cual no sucederá de un día para otro. Se necesitará tiempo y una buena cantidad de esfuerzo a conciencia antes de que todos los interesados se sientan cómodos y confíen en que sus necesidades y su cultura se toman en cuenta.

3. Usted debe asegurarse de que todos se hallan involucrados, no solo los “líderes” de varios grupos. Muy a menudo, el término “participativo” implica la participación de una estructura de poder ya existente. La mayoría de líderes son de hecho eso, las personas que se hallan más preocupadas por los mejores intereses del grupo, y en quienes los demás confían para que los representen y guíen en la dirección que mejor refleja estos intereses. Algunas veces, sin embargo, los líderes son personas que imponen a la fuerza su posición en el poder e intentan confirmar su propia importancia diciendo a los demás qué hacer.

Al involucrar sólo a los líderes de una población o comunidad, usted corre el riesgo de perder – o nunca ganar – la confianza y la perspectiva del resto de la población, la cual puede no apoyar o desconfiar de un líder del segundo tipo, o simplemente puede pensar que se les han cerrado las puertas hacia el proceso. Ellos pueden ver la evaluación participativa como una función de la autoridad y perder el interés en formar parte de ella. El trabajar para reclutar personas “regulares” al igual que, o en lugar de, líderes puede ser un paso importante para la credibilidad del proceso. Sin embargo, implica una gran cantidad de trabajo y puede ser difícil de llevar a cabo.

4. Se debe capacitar a las personas para que comprendan la evaluación y cómo funciona el proceso participativo, además de enseñarles habilidades de investigación básicas. En realidad hay una serie de desventajas en este punto. La más obvia es el tiempo, el cual ya se ha incrementado – la capacitación requiere tiempo para preparar, tiempo para implementar y tiempo para ambientarse. Otra es la pregunta de a qué tipo de capacitación responderán los participantes. Y aun otra más se relaciona con el reclutamiento -- ¿Estarán las personas dispuestas a poner el tiempo necesario para prepararse para el proceso, además del requerido para el proceso en sí?

5. Usted debe hacer que los participantes asuman la idea y se comprometan. Una vez que se les da a los evaluadores lo que tendrán que hacer, necesitan comprometerse con el proceso y sentir que es su propiedad y responsabilidad. Usted debe estructurar tanto la sesión de formación  como el proceso mismo para generar en ellos este compromiso.

6. La vida de las personas – enfermedades, cuidado de los hijos y problemas de relaciones, etc. – pueden causar retrasos o bloquear el camino de la evaluación. Las personas de bajos recursos de cualquier lugar viven en situaciones difíciles, lo que significa que se hallan envueltos en un delicado balance diario. El menor desequilibrio para un lado o el otro – un hijo enfermo, demasiados días de lluvia seguidos – puede causar una inestabilidad que podría resultar en incapacidad para participar un día dado, o del todo. Si usted se halla trabajando en una localidad rural que depende de la agricultura, por ejemplo, el mal clima puede retrasar todo el proceso, ya sea temporal o permanentemente.

7. Usted debe ser creativo sobre cómo obtener la información para registros y reportes. Si algunos de los participantes de una evaluación no saben – o saben parcialmente – leer y escribir, o si hablan un idioma distinto (inglés, español o lao, por ejemplo), se tendrá que hallar una forma de documentar la información de manera que todos puedan comprender y que puedan, cuando les corresponda, ser comprendidos por otros fuera del grupo.

8. Los financiadores y los políticos pueden no entender o no creer en la evaluación participativa. En el peor de los casos, esto puede hacerle perder su financiamiento o la oportunidad de solicitarlo. En el mejor caso, usted tendrá que invertir una gran cantidad de tiempo y esfuerzo convenciendo a financiadores y políticos de que la evaluación participativa es buena idea, y obteniendo su apoyo para sus ideas.

Algunas de estas desventajas pueden ser vistas también como ventajas: la capacitación que las personas reciben se mezcla con su desarrollo de nuevas habilidades, las cuales pueden ser transferidas a otras áreas de la vida, por ejemplo; desarrollar formas creativas de expresar ideas beneficia a todos; una vez que se persuade a los financiadores y políticos acerca de los beneficios de un proceso participativo y una evaluación participativa, ellos pueden motivar a otros a emplearlos también. Sin embargo, todos estos posibles inconvenientes consumen tiempo, lo cual puede ser crucial. Si es absolutamente necesario que las cosas sucedan rápidamente (lo cual es verdad no tan a menudo como la mayoría de nosotros podemos pensar), la evaluación participativa probablemente no es la mejor manera de hacerlo.

¿Cuándo se puede utilizar la evaluación participativa?

¿Entonces cuándo se puede utilizar la evaluación participativa? Algunas de las razones por las cuales usted puede decidir que este tipo de evaluación es la mejor opción para su proyecto son:

1. Cuando usted ya se ha comprometido con un proceso participativo para su proyecto: La planeación de la evaluación puede ser incluida y diseñada colaborativamente como parte del plan global del proyecto.

2. Cuando usted tiene el tiempo, o cuando los resultados son más importantes que el tiempo. Como debe ser obvio por la última parte de esta sección, una de las mayores desventajas de una evaluación participativa es el tiempo que requiere. Si el tiempo no es lo más importante, usted puede ganar las ventajas de este tipo de evaluación sin tener que compensar por muchas de sus desventajas.

3. Cuando usted puede convencer a los financiadores de que es buena idea. Los financiadores pueden especificar lo que quieren que quede fuera de una evaluación, o pueden simplemente tener dudas sobre el valor de la evaluación participativa. En cualquier caso, usted tendrá que persuadirlos para poder emplear un proceso participativo. Sin embargo, si logra conseguir su apoyo, a los financiadores les puede agradar el hecho de que este tipo de evaluación es a menudo más barata, y de que posee un valor agregado en sus participantes en la forma de confianza y habilidades transferibles.

4. Cuando pudieran existir en la comunidad o población problemas acerca de los cuales los evaluadores procedentes del exterior probablemente no estén enterados. Factores políticos, sociales e interpersonales en la comunidad pueden sesgar los resultados de una evaluación, y sin un entendimiento de estos factores y de su historia, los evaluadores pueden no tener idea de que sus hallazgos están influenciados por éstos. Los evaluadores que son parte de la comunidad pueden ayudar a discernir la influencia de estos factores, y por lo tanto dar como resultado una evaluación más precisa.

5. Cuando usted necesita información que será difícil de conseguir para personas de fuera de la comunidad. Cuando usted sabe que los miembros de la comunidad o población en cuestión no están dispuestos a hablar libremente a personas que no son de la comunidad, la evaluación participativa es una forma de incrementar las probabilidades de que se obtenga la información que se necesita.

6. Cuando parte de las metas del proyecto es estimular a los participantes y ayudarlos a desarrollar habilidades transferibles. En este caso, la evaluación participativa, como debe ocurrir en cualquier caso, se convierte en parte del proyecto mismo y de sus metas.

7. Cuando usted quiere mejorar la solidaridad y unión de la comunidad o población. Además de fomentar el espíritu colaborativo, como hemos mencionado, una evaluación participativa puede crear oportunidades para personas que normalmente tienen poco acceso al trabajo en equipo y a oportunidades de conocerse entre sí. Esta familiaridad puede luego ser aplicada a otros aspectos de la vida en comunidad, e incluso cambiar el carácter social de la comunidad a largo plazo.

¿A quién se debe involucrar en la evaluación participativa?

Nos hemos referido continuamente a los interesados – las personas afectadas directamente por el proyecto que se evalúa. ¿Quiénes son los interesados? Esto varía de proyecto a proyecto, dependiendo del enfoque, el financiamiento, los resultados esperados, etc. Sin embargo, existen algunos grupos que por lo general se hallan involucrados:

1. Participantes o beneficiarios. Las personas a quienes el proyecto planea beneficiar. Estos pueden ser un grupo específico (personas con una cierta condición médica, por ejemplo), una población particular (inmigrantes del sudoeste de Asia, residentes de un área particular) o una comunidad completa. Pueden estar recibiendo el servicio activamente (Ej. capacitación para el empleo) o pueden simplemente ser beneficiados por lo que el proyecto está llevando a cabo (prevención de la violencia en un vecindario dado). Éstas son usualmente las personas que más dependen del éxito del proyecto, y a menudo los que poseen la menor experiencia de evaluación.

2. Miembros del personal del proyecto y voluntarios. Son las personas que realmente llevan a cabo el proyecto. Pueden ser profesionales, personas con habilidades específicas o voluntarios de la comunidad. Pueden trabajar directamente con los beneficiarios del proyecto como mentores, maestros, o encargados de cuidados de la salud; o pueden abogar por los derechos de los inmigrantes, identificar espacios abiertos para preservar o responder el teléfono y preparar sobres. Quienquiera que sean, a menudo conocen más sobre lo que están haciendo que ninguna otra persona, y sus vidas pueden ser afectadas por el proyecto en la misma medida que las de los participantes o beneficiarios.

3. Administradores. Son las personas que coordinan el proyecto o aspectos específicos de éste. Al igual que los miembros del personal y voluntarios, conocen muy bien lo que está sucediendo, y se hallan íntimamente involucrados con el proyecto día a día.

4. Evaluadores externos, si se hallan involucrados. En muchos casos, se contratan evaluadores externos para realizar evaluaciones participativas. Se necesita involucrarlos por razones obvias.

5. Oficiales de la comunidad. Usted puede necesitar el apoyo de líderes de la comunidad, o puede simplemente querer darle a ellos y a otros participantes la oportunidad de conocerse unos a otros en un contexto que pueda llevar a un mejor entendimiento de las necesidades de la comunidad.

6. Otras personas cuyas vidas se ven afectadas por el proyecto. La definición de este grupo varía en gran medida de proyecto a proyecto. En general, se refiere a personas cuyos trabajos u otros aspectos de su vida cambiarán, ya sea por causa del funcionamiento del proyecto mismo o por sus resultados.

Un ejemplo pueden ser los terratenientes cuyo uso potencial de sus tierras se vería afectado por una iniciativa ambientalista o un plan de construcción del vecindario.

¿Como llevar a cabo una evaluación participativa?

La evaluación participativa reúne tanto elementos de diseño del proyecto como de su evaluación. Lo que usted evalúa depende de lo que desea saber y de lo que intenta hacer. El identificar las verdaderas preguntas de evaluación fija el rumbo del proyecto tan efectivamente como un programa de prueba estandarizado. Cuando estas preguntas se generan a partir de un análisis en el cual los interesados participan, la evaluación pasa a ser una fase de un proceso de investigación basado en la comunidad (vea el Capítulo 36: Sección 2).

Una evaluación participativa realmente tiene dos etapas: Una abarca el hallar y capacitar personas interesadas para que actúen como evaluadores participantes. La segunda – que algunas veces puede ocurrir antes o durante de la primera etapa – comprende la planeación e implementación del proyecto y su evaluación, e incluye seis pasos:

  • Identificar y delimitar el problema
  • Desarrollar una teoría de práctica para atacarlo
  • Decidir qué preguntas hacer y cómo hacerlas para obtener la información que se necesita.
  • Recolectar la información
  • Analizar la información que se ha recolectado
  • Utilizar la información para determinar que está funcionando, y ajustar y mejorar el proyecto

Examinaremos estas dos etapas en detalle.

Hallazgo y capacitación de personas interesadas en desempeñarse como evaluadores participativos

Desafortunadamente, esta etapa no consiste simplemente en anunciar que se realizará una evaluación participativa y luego sentarse a esperar que la gente llegue a tocar las puertas para formar parte de ella. De hecho, puede ser uno de los aspectos más difíciles de llevar a cabo una evaluación participativa.

Aquí es donde la construcción de confianza que hemos discutido anteriormente entra en juego. La población con la que usted está trabajando puede desconfiar de foráneos, o puede estar acostumbrada a que las promesas de ser involucrados en proyectos importantes terminan siendo falsas o simplemente ignoradas. Puede estar acostumbrada a ser ignorada en general, y/o a que se le ofrezcan servicios y programas que no se enfocan en sus necesidades reales. Si usted aún no ha construido una relación al punto en el que las personas se hallan dispuestas a creer que usted mantendrá su palabra, éste es el momento de hacerlo. Esto puede tomar tiempo y esfuerzo – puede que usted tenga que probar que aún estará allí en seis meses – pero el esfuerzo vale la pena. Es mucho más probable que tenga un proyecto exitoso, además de una evaluación exitosa, si posee una relación de mutuo respeto y confianza (Vea el Capítulo 14, Sección 5: Formar y mantener el compromiso y la sección 7: Formar y mantener relaciones).

Pero vamos a asumir que usted se ha adelantado y ya ha establecido buenas relaciones en la comunidad y entre la población con la que está trabajando, así como con el personal del proyecto. Asumiremos también que estas personas conocen muy poco o nada sobre la evaluación participativa. Esto significa que requerirán capacitación para poder ser efectivos.

 

Si, de hecho, su evaluación es parte de un proceso participativo más amplio, la pregunta se extiende a si será adecuado simplemente emplear como evaluadores al mismo equipo que juzgó y/o planeó el proyecto, quizá con algunas adiciones. Este curso de acción tiene tanto pros como contras. El equipo ya se halla ensamblado, ha desarrollado un método de trabajar juntos, posee algún adiestramiento en métodos de investigación, etc., así que ya tienen una buena ventaja.

 

El hecho de que ellos tienen un gran interés en ver que el proyecto tenga éxito puede tener dos efectos: pueden interpretar sus hallazgos en la mejor luz posible, o incluso ignorar información negativa; o pueden estar dispuestos a ver exactamente dónde y cómo ajustar el trabajo para hacerlo mejorar.

 

Otro factor es el agotamiento. La evaluación implicará más tiempo de trabajo en adición al que el equipo ha tenido previamente. Mientras que algunos pueden estar más que dispuestos a continuar, otros pueden estar listos para descansar (o pueden estar entrando en otra fase de su vida). Si existe la posibilidad de ensamblar un nuevo equipo, ésta les dará a quienes no pueden continuar trabajando la oportunidad de salir del proyecto cómodamente.

La forma como usted maneje este asunto dependerá de las actitudes de aquellos involucrados, de cuántas personas se deben reclutar (si el reclutamiento del equipo inicial fue realmente difícil, usted puede no tener muchas opciones), y de cuán comprometida se encuentra la gente.

 

1. Reclutar evaluadores participativos. Existen muchas formas de lograr esto. En algunas situaciones, lo más lógico es hacer una llamada general a voluntarios; en otras, acercarse a individuos específicos que – por su compromiso con el proyecto o la comunidad – estarán más probablemente dispuestos a colaborar. Alternativamente, usted puede acercarse a líderes comunitarios o a personas interesadas para que le sugieran posibles evaluadores.

 

El tema del reclutamiento es cubierto en muchos otros lugares en la Caja de Herramientas Comunitarias, particularmente en el Capítulo 7: Fomentar la participación en el trabajo comunitario en el Capítulo 11, secciones 1 y 2: Desarrollar un plan para reclutar voluntarios , y Reclutar voluntarios ; y el Capítulo 36, sección 2: Investigación de intervenciones con comunidades: Una introducción a las herramientas. Algunas pautas clave incluyen:

  • Utilice estilos y canales de comunicación que lleguen a las personas a las que usted se dirige.
  • Haga su mensaje lo más claro posible.
  • Use español sencillo y/o cualquier otro lenguaje que la población utilice.
  • Ponga su mensaje en donde está la audiencia.
  • Acérquese a los participantes potenciales individualmente cuando sea posible. Si usted puede hallar personas que ellos conocen para ser reclutados también, mucho mejor.
  • Explique lo que las personas pueden ganar con su participación.
  • Sea claro en el hecho de que se les está buscando porque ya poseen las cualidades necesarias para su participación.
  • Estimule a las personas, pero también sea honesto en cuanto a la cantidad y duración de lo que necesita hacerse.
  • Aclare junto a los participantes lo que estos están dispuestos y son capaces de hacer
  • Trate de organizar algún tipo de apoyo – cuidado de niños por ejemplo – para hacer más fácil la participación.
  • Pídale a las personas que ya ha reclutado que le recomienden – o recluten – a otros.

En general, es importante para los evaluadores participativos potenciales – particularmente aquellos cuya conexión al proyecto no se relaciona con su empleo – entender el compromiso requerido. Una evaluación por lo general dura un año, a menos que el proyecto sea considerablemente más corto que eso, y a pesar de que en el transcurso de este tiempo usted puede esperar y planear algunas deserciones, la mayor parte del equipo debe permanecer disponible por todo ese tiempo.

Para hacer el compromiso más fácil, discuta con los participantes qué tipo de apoyo necesitarán para cumplir con su labor – cuidado de niños y transporte, por ejemplo – y trate de hallar formas de proveerlo. Organice reuniones en los momentos y lugares que a ellos les sean más adecuados (y mantenga al mínimo el número de reuniones). Para los participantes que forman parte del personal asalariado, la evaluación debe ser considerada parte de su trabajo regular, para que no lo vean como un extra que no les representa ningún beneficio o como una carga que no pueden rechazar.

Ponga cuidado en intentar conformar un grupo que incluya a todos los sectores de la población de interesados. Como ya hemos discutido, si usted sólo busca a los “líderes” de la población beneficiaria, por ejemplo, puede crear resentimiento en el resto del grupo, no tendrá una perspectiva verdadera del pensamiento o percepciones de dicho grupo y el propósito de la naturaleza participativa de la evaluación se verá perjudicado. Incluso si los líderes son buenos representantes del grupo, usted puede ampliar el rango de personas incluidas en la evaluación, con esperanzas de desarrollar el liderazgo comunitario, y dar confianza y poder a aquellos que no siempre tienen la oportunidad de ser escuchados.

2. Capacitar evaluadores participativos. Los participantes, dependiendo de su experiencia, pueden necesitar sesiones de formación en algunas áreas. Pueden tener muy poca experiencia en  asistir a reuniones y formar parte ellas, por ejemplo, y puede ser que necesiten empezar con esto. Para ellos puede ser muy provechosa una introducción a la idea de la evaluación participativa y cómo funciona. Además casi por seguro necesitarán adiestramiento en la recolección y el análisis de datos.

La forma de llevar a cabo la capacitación variará según las necesidades y la planeación del proyecto. Puede realizarse por partes en un período largo de tiempo (semanas o meses), puede hacerse de una sola vez en un fin de semana o puede ser una combinación de ambas opciones. La primera de ellas probablemente favorecerá que un número mayor de personas participe; la segunda permite que las personas se conozcan entre sí y se unan como equipo, y una combinación puede permitir ambas cosas.

Además, existen varios métodos de capacitación, cualquiera de ellos o todos pueden ser útiles para un grupo en particular. El adiestramiento en formar parte de reuniones – saber cuándo y cómo contribuir y responder, continuar una discusión, etc. – puede ser llevado a cabo mediante un mentor en lugar de un instructor. Las habilidades de entrevista pueden ser aprendidas mediante juegos de mini-dramas y otras técnicas basadas en experiencias. Algunos tipos de capacitación – cómo acercarse a las personas de la localidad, por ejemplo – son mejores si provienen de los mismos participantes.

Algunas de las áreas en las que puede ser necesario la capacitación:

* Documentar la información y reportarla al grupo. Lo que los entrevistados y aquellos observados dicen y hacen, los mensajes no verbales que emiten, quiénes son (edad, situación, etc.), en qué condiciones se estaba, la fecha y hora y cualquier otro factor con capacidad de influenciar la entrevista u observación.

Para las personas a quienes no les es cómodo escribir, cuando no es factible escribir, o cuando el idioma es una barrera, deben crearse métodos alternativos de documentación y reporte de la información. Dependiendo de la situación, pueden usarse como substitutos los dibujos, mapas, diagramas, grabaciones, videos u otras formas imaginativas de recordar exactamente lo que se dijo  u observó. En entrevistas, si se va a emplear grabación de audio o video, es importante tener primero el consentimiento del entrevistado – antes de que el entrevistador aparezca con el equipo, para que no se den malentendidos.

Vea el Capítulo 12, Secciones 2: Diseñar una sesión de capaccitación y 3, Realizar una sesión de capacitación , para mayor información sobre la capacitación en general.

Planeación e implementación del proyecto y su evaluación

Asumiremos aquí que todas las fases del proyecto serán participativas, de manera que no sólo su evaluación, sino también su planeación y los juicios que llevan a ésta involucren a personas interesadas (no necesariamente las mismas que actúan como evaluadoras). Si estas personas interesadas no han estado involucradas desde el principio, no tendrán la suficiente comprensión de los propósitos y la estructura de un proyecto en comparación con las personas que si lo hayan hecho. Por lo tanto, es probable que la evaluación resultante sea menos perceptiva – y por lo tanto de menor valor – que una en la que los participantes hayan estado involucrados desde el inicio.

1. Identificación y enmarcación del problema o meta a tratar. El identificar lo que usted está evaluando define lo que el proyecto pretende tratar y lograr. Los representantes de la comunidad y las personas interesadas, todos ellos con algo que ganar o perder, trabajan juntos para desarrollar una visión y misión compartida. Mediante la recolección de información sobre las preocupaciones de la comunidad y la identificación de los puntos fuertes de ésta, los integrantes pueden comprender en qué aspectos enfocar el proyecto.

Nombrar un problema o meta se refiere a identificar el problema que se necesita tratar. Enmarcarlo tiene que ver con la forma en que lo vemos. Si la violencia juvenil es concebida como un problema estrictamente de desobediencia a las leyes, por ejemplo, este marco implica maneras específicas de resolverlo: leyes y vigilancia más estrictas, cero tolerancia a la violencia, etc. Si es enmarcado como una combinación de varios aspectos – disponibilidad de armas, desempleo y uso de drogas entre los jóvenes, problemas sociales que llevan a la formación de pandillas, alienación y desmotivación en poblaciones particulares, pobreza, etc. – entonces las soluciones pueden incluir empleos y programas recreativos, educación, tratamiento de abuso de sustancias, etc., así como leyes más estrictas. Entre más conozcamos acerca de un problema, y entre más perspectivas distintas podamos incluir al pensar en él,  podremos enmarcarlo más precisamente, y tendremos mayores posibilidades de hallar una solución efectiva.

2. Desarrollo de una teoría de práctica para tratar el problema. ¿Cómo se lleva a cabo un proyecto comunitario que tenga buenas oportunidades de resolver el problema presentado? Muchas comunidades y organizaciones resuelven esta pregunta lanzando programas desconectados con el problema, o asumiendo que ciertos acercamientos (como reforzar el cumplimiento de las leyes, como en nuestro ejemplo anterior) se encargarán de resolverlo. De hecho, usted debe tener un plan para crear, implementar, evaluar, ajustar y mantener una solución si quiere que ésta funcione.

De cualquier forma que se le llame a este plan – teoría de práctica, modelo lógico o simplemente un acercamiento o proceso – debe ser lógico, consistente y debe considerar todas las áreas que requieren ser coordinadas para que funcione, y le dé a usted una guía general y una lista de pasos a seguir para llevarlo a cabo.

Una vez que usted ha identificado un problema, por ejemplo, una posible teoría de práctica podría ser:

a. Formar una coalición de organizaciones, agencias y miembros de la comunidad preocupados por el problema.

b. Reclutar y formar a un equipo de investigación participativa que incluya representantes de todos los grupos de personas interesadas.

c. El equipo recolecta información de primera mano sobre el problema, tanto estadística como cualitativa, e identifica fortalezas de la comunidad que podrían ayudar a enfrentarlo.

d. Utilizar la información que posee para diseñar una solución que tome en cuenta la complejidad y el contexto del problema.

Éste puede ser un solo programa o iniciativa, o una labor coordinada a lo largo de toda la comunidad, el cual involucre a varias organizaciones, medios de comunicación e individuos. Si el caso es semejante al último ejemplo, esto es parte de la complejidad que debe tomarse en cuenta. La coordinación debe ser parte de su solución, así como también las formas de deshacerse de los obstáculos burocráticos que pueden aparecer y los métodos para hallar los recursos financieros y el personal requerido.

e. Implementar la solución.

f. Llevar a cabo un monitoreo y evaluación que le dará retroalimentación constante sobre cuán bien se están cumpliendo los objetivos, y qué debe cambiarse para mejorar la solución.

g. Usar la información de la evaluación para ajustar y mejorar la solución.

h. Regresar al punto “b” y hacer nuevamente tanto como se requiera hasta que el problema esté resuelto, o hacerlo indefinidamente -lo cual es más probable, ya que muchos problemas comunitarios nunca desaparecen por completo- para mantener e incrementar sus ganancias.

3. Elección de las preguntas de evaluación y de cómo preguntarlas para obtener la información necesaria. Como hemos discutido, escoger las preguntas de evaluación guía esencialmente el trabajo. Aquí lo que usted en realidad escoge es a lo que se le prestará mayor atención. Puede haber resultados significativos de su proyecto de los que usted nunca se enteró porque no los buscó – no hizo las preguntas para las cuales estos resultados habrían sido las respuestas. Por esta razón es tan importante seleccionar las preguntas cuidadosamente: éstas determinarán lo que usted pueda hallar.

Enmarcar el problema es un elemento importante aquí – ponerlo en contexto, observarlo desde todos los ángulos, alejarse de sus propias suposiciones y prejuicios para obtener una visión más amplia y clara de él. Otro es el crear una visión de los resultados que se desean, y pensar en qué se debe cambiar para alcanzarlos y cómo hacerlo.

 

Enmarcar el problema es importante también en esta actividad. Si usted quiere simplemente reducir la violencia juvenil, algunas leyes y controles más estrictos podrían verse como una solución razonable, asumiendo que usted se halle dispuesto a asumir este enfoque para siempre; si lo que usted quiere es no sólo reducir o eliminar la violencia juvenil sino también cambiar el clima que la fomenta (es decir, generar cambios sociales a largo plazo), la solución se hace mucho más amplia y requiere, como hemos mencionado anteriormente, mucho más que un refuerzo a las leyes. Además una solución más amplia implica más preguntas de evaluación y con mayor complejidad.

En el primer caso, las preguntas de evaluación se limitarían a alguna variación de: “¿Se dieron más arrestos de jóvenes que cometieron crímenes violentos en el periodo de tiempo estudiado, en comparación con el último periodo en el que hubo registros, antes de que la nueva solución se pusiera en marcha?” “¿Recibieron los jóvenes agresores sentencias más severas que antes?” “¿Hubo una reducción en los incidentes violentos que involucraban a jóvenes?”.

Observando un cuadro más amplio, en adición a algunas de estas preguntas, puede haber otras acerca de programas para orientación y cambio de actitudes en jóvenes agresores y para facilitar su transición de vuelta a la sociedad civil, para tratamiento de drogas y alcohol, control de ventas de armas de fuego, cambio de actitudes en las comunidades, etc.

4. Recolección de información. Ésta es la parte más extensa de implementar una evaluación, por lo menos en cuanto a tiempo y esfuerzo. Varios evaluadores, dependiendo de la información requerida, pueden llevar a cabo algunos o todos los siguientes puntos:

  • Investigación en censos u otros registros públicos, así como en archivos de noticias, colecciones de bibliotecas, la Internet, etc.
  • Entrevistas individuales o grupales.
  • Grupos de enfoque.
  • Sesiones de intercambio de información comunitaria.
  • Encuestas.
  • Observación directa o participativa.

En algunos casos – particularmente con poblaciones de baja escolaridad en países en vías de desarrollo – los evaluadores podrían tener que hallar formas creativas de obtener información. En algunas culturas, los mapas, los dibujos, las representaciones (“Si esta roca fuese la casa del jefe de la localidad…”), o incluso el contar historias puede ser más revelador que las respuestas a preguntas directas.

(Para mayor información sobre técnicas estándar, vea el Capítulo 3, Secciones 3: Llevar a cabo foros públicos y sesiones de escucha ; 6: Dirigir grupos de enfoque ; 12: Realizar entrevistas; 13: Realizar encuestas; y 15: Métodos cualitativos para evaluar asuntos comunitarios. Vea también el  Capítulo 31, Sección 1: Cómo realizar una investigación: Una visión general).

5. Análisis de la información recolectada. Una vez que usted ha recolectado toda la información que necesita, el siguiente paso es interpretarla. ¿Qué significan los números? ¿Qué le dicen sobre el proyecto las historias y opiniones de las personas? ¿Se llevó a cabo lo que usted había planeado? Si no fue así, ¿hubo alguna diferencia, positiva o negativa?

En algunos casos, las preguntas son relativamente fáciles de responder. Si hubo objetivos particulares para servir a las personas o para desarrollar habilidades en los beneficiarios, usted puede determinar rápidamente si se cumplieron o no. (Pensábamos servir a 75 personas, y al final servimos a 82. Anticipamos que 50 personas completarían el programa, y al final lo completaron 61).

En otros casos, es mucho más difícil precisar el significado de su información. ¿Qué ocurre si aproximadamente la mitad de los entrevistados dicen que el proyecto les fue de ayuda, mientras que la otra mitad dice lo contrario? Un resultado como éste puede ponerlo a hacer  trabajo de detective (¿existe algún patrón étnico, racial, geográfico o cultural en aquellos para quienes es positivo o negativo? ¿Con quién trabajó cada grupo? ¿Dónde experimentaron el proyecto, y cómo? ¿Tienen los miembros de cada grupo cosas específicas en común?).

Mientras que la recolección de información requiere la mayor parte del trabajo y el tiempo, analizarla es quizá el paso más importante en el desarrollo de una evaluación. Su análisis le dirá lo que necesita saber para mejorar su proyecto, y además le brinda la evidencia que necesita para justificar el apoyo económico y de la comunidad. Es importante que se haga bien y que se interpreten los resultados confusos, como el del ejemplo anterior. Es aquí donde entran en juego una buena capacitación y una buena orientación en el uso del pensamiento crítico y de otras técnicas.

(Por favor vea el Capítulo 17: Analizar problemas de la comunidad y soluciones, para mayor información sobre el pensamiento crítico y la resolución de problemas).

En general, la recolección de información y el análisis deben cubrir las tres áreas que discutimos previamente en esta sección: el proceso, la implementación y los resultados. El propósito aquí es tanto proveer información para mejorar el proyecto como rendir cuentas a los proveedores de fondos y a la comunidad.

  • El proceso. Esto involucra la logística del proyecto. ¿Hubo buena coordinación y comunicación? ¿Fue el proceso de planeación participativo? ¿Fue realista la línea de tiempo original para cada etapa del proyecto (inicio, análisis, planeación, implementación, evaluación)? ¿Fue usted capaz de encontrar o contratar a las personas correctas? ¿Halló usted el financiamiento adecuado y otros recursos? ¿Fue apropiado el espacio? ¿Trabajaron juntos adecuadamente los miembros de los equipos de planeación y evaluación? ¿Hicieron lo que se esperaba de ellos las personas responsables? ¿Emergieron líderes inesperados (en el grupo de planeación, por ejemplo)?
  • La implementación. ¿Realizó usted lo que tenía planeado hacer – alcanzó al número de personas que esperaba, utilizó los métodos que tenía pensados, proporcionó la cantidad y clase de actividad de servicio que había planeado? Esta parte de la evaluación no pretende enfocarse en la efectividad, sólo en si el proyecto se llevó a cabo como se planeó – es decir, lo que en realidad se hizo, en vez de lo que se logró como resultado de esto. Eso viene a continuación.
  • Los resultados. ¿Cuáles fueron los resultados de lo que usted hizo? ¿Ocurrió lo que usted esperaba? Si así fue ¿cómo sabe que fue resultado de lo que usted hizo y no de otro(s) factor(es)? ¿Hubo resultados inesperados? ¿Fueron negativos o positivos? ¿Por qué ocurrió todo eso?

6.Uso de la información para celebrar lo que funcionó y para ajustar y mejorar el proyecto

Aunque el justificar el sentido del proyecto es importante – si el proyecto no tiene efecto alguno, por ejemplo, sólo representa esfuerzos desperdiciados – el verdadero valor de una buena evaluación radica en que ésta es formativa, es decir, pretende brindar información que pueda ayudar a continuar formando el proyecto, reestructurarlo para mejorarlo. Por lo tanto, las preguntas generales que se deben hacer al mirar el proceso, la implementación y los resultados de un proyecto son: ¿Qué funcionó bien? ¿Qué no? ¿Qué cambios podrían mejorar el proyecto?

Responder a estas preguntas requiere un análisis más profundo, pero esto debe permitirle mejorar el proyecto considerablemente. Además de dejar por fuera o ajustar los elementos del proyecto que no funcionaron bien, no deje de lado los que fueron exitosos. Nada es perfecto; aun las soluciones efectivas pueden ser mejoradas.

No olvide celebrar sus éxitos. La celebración reconoce el arduo trabajo de todos los involucrados y el valor de su esfuerzo. Crea apoyo de la comunidad, fortalece el compromiso de los participantes y quizá lo más importante, deja en claro que las personas al trabajar juntas pueden mejorar la calidad de vida de la comunidad.

Hay un último elemento de la investigación y evaluación participativa que no puede ser ignorado. Una vez que usted ha iniciado un proyecto y lo ha hecho exitoso, debe mantenerlo. La investigación y evaluación participativa deben continuar – quizás no con el mismo equipo, sino con equipos representativos de todos los interesados. Las condiciones cambian y los proyectos deben adaptarse. La investigación de estas condiciones y una continua evaluación de su trabajo mantendrá el trabajo fresco y efectivo.

Si su proyecto es exitoso, usted puede pensar que su labor ha terminado. Piénselo de nuevo – los problemas comunitarios se resuelven sólo si las soluciones para ellos se practican activamente. En el momento en que les dé la espalda, las condiciones que usted ha cambiado con su duro trabajo pueden revertirse a como eran antes. El trabajo – apoyado por la investigación y la evaluación participativa – debe continuar indefinidamente para mantener y aumentar el progreso que usted ha hecho.

Para resumir

La evaluación participativa es parte de la investigación participativa. Involucra a personas interesadas en un proyecto comunitario en el diseño de criterios de evaluación para éste, en la recolección y análisis de datos y en el uso de la información obtenida para ajustar y mejorar el proyecto.

El proceso participativo toma en cuenta todas las múltiples perspectivas de los  afectados más directamente por el proyecto, los cuales, muy probablemente, también estén familiarizados con la historia y cultura de la comunidad. La información e ideas con las que ellos contribuyen pueden ser cruciales para la efectividad del proyecto. Además, su participación estimula las expectativas de la comunidad y puede resultar en beneficios importantes en cuanto a habilidades, conocimientos, autoconfianza y autoestima para los investigadores. De esta forma, la evaluación participativa crea una situación en la cual todos ganan.

Llevar a cabo una evaluación participativa involucra varios pasos:

  • Reclutar y formar a un equipo de evaluación conformado por personas interesadas.
  • Identificar y delimitar el problema.
  • Desarrollar una teoría de práctica para guiar el proceso de trabajo.
  • Hacer las preguntas de evaluación correctas.
  • Recolectar información.
  • Analizar la información.
  • Usar la información para celebrar y ajustar su trabajo.

El paso final, al igual que con muchas de las estrategias de mejora comunitaria y acciones descritas en la Caja de Herramientas Comunitarias, es mantener la continuidad. La investigación participativa en general, y la evaluación participativa en particular, debe continuar mientras el proyecto exista, para mantener un control de las necesidades y condiciones de la comunidad, y para seguir ajustando constantemente el proyecto para hacerlo más adaptable y efectivo. Además,  a menudo el trabajo debe continuar indefinidamente para mantener el progreso y evitar regresar a las condiciones o actitudes que en el inicio hicieron necesario el proyecto.

 

Fomentamos la reproducción de este material, pero solicitamos que se le dé crédito a la Caja de Herramientas Comunitarias: http://ctb.ku.edu

 


Recursos

Recursos Internet

"Participatory Evaluation: What Is It? Why Do It? What Are the Challenges?" Ann Zukoski and Mia Luluquisen. Community-Based Public Health Policy and Practice, Issue #5, April, 2002.[“Evaluación participativa: ¿Qué es? ¿Por qué llevarla a  cabo? ¿Cuáles son los desafíos?”Ann Zukoski y Mia Luluquisen. Política y prácticas de salud pública basadas en la comunidad, Publicación # 5, abril, 2002].

The Evaluation Exchange, vol. 1, No. 3/4, Fall, 1995, Harvard Family Research Project. Issue on participatory evaluation. [El intercambio de evaluación, vol.1, No. 3/4 , otoño, 1995, Proyecto de Investigación Familiar de Harvard. Publicación sobre la evaluación participativa].

Edward T. Jackson and Yussuf Kassam. Knowledge Shared: Participatory Evaluation in Development Cooperation. Kumarian Press: Bloomfield, CT, 1998. Book of essays and case studies on participatory evaluation (free to read online). IDRC Free Books online. [Conocimiento compartido: Evaluación participativa en la cooperación para el desarrollo. Editorial Kumarian: Bloomfield, CT, 1998. Libro de ensayos y casos estudio sobre evaluación participativa (disponible para leer en línea de forma gratuita). IDRC Libros gratuitos en línea].

"Participatory Evaluation: How It Can Enhance Effectiveness and Credibility of Nonprofit Work." Susan Saegert, Lymari Benitez, Efrat Eizenberg, Tsai-shiou Hsieh, and Mike Lamb, CUNY Graduate Center. The Nonprofit Quarterly, 11, 1, Spring 2004. [“Evaluación participativa: Cómo puede mejorar la efectividad y credibilidad del trabajo sin fines lucrativos.” Susan Saegert, Lymari Benitez, Efrat Eizenberg, Tsai-shiou Hsieh y Mike Lamb, Centro de posgrado de CUNY. Publicación trimestral sin fines de lucro, 11, 1, primavera 2004].

Guide to Project Evaluation: A Participatory Approach. From Health Canada, the Public Health Agency of Canada. [Guía para proyecto de evaluación: Un enfoque participativo. De la Salud Canadiense, la Agencia  Canadiense de Salud Pública].

Facilitator's Guide for Participatory Evaluation with Young People. Barry Checkoway and Katie Richards-Schuster. The program for Youth and Community of the University of Michigan School of Social Work. [Guía para el facilitador en la evaluación participativa con jóvenes. Barry Checkoway y Katie Richards-Schuster. El Programa para la Juventud y la Comunidad de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad de Michigan].

Who Are the Question Makers? A Participatory Evaluation Handbook. From the Office of Evaluation and Strategic Planning of the United Nations Development Programme. [¿Quién formula las preguntas? Un manual de evaluación participativa. De la Oficina de Evaluación y Planificación Estratégica del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas].

Una buena descripción y discusión de métodos de evaluación participativa y de técnicas en el contexto del desarrollo internacional, de PovertyNet, un sitio web del Banco Mundial. Posee mucha información sobre técnicas no textuales para usar con poblaciones de baja escolaridad.

Recursos impresos

Fawcett, Stephen B., Renee Boothroyd, Jerry A. Schultz, Vincent T. Francisco, Valorie Carson, and Roderick Bremby. Building Capacity for Participatory Evaluation Within Community Initiatives. Journal of Prevention and Intervention in the Community, 26 (2003), pp. 21-26. [Fawcett, Stephen B., Renee Boothroyd, Jerry A. Schultz, Vincent T. Francisco, Valorie Carson, y Roderick Bremby. Formando puestos para la evaluación participativa dentro de iniciativas comunitarias. Periódico de Prevención e Intervención en la Comunidad, 26 (2003), pp. 21-26.].  

 

 

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