La mayoría de nosotros queremos las mismas cosas de nuestras comunidades. Queremos que estén protegidas de la violencia y enfermedad; queremos vecindarios que sean activos y que funcionen bien. Y nos gustaría tener personas que nos cuiden y en quienes confiemos en absoluto.¿Pero cómo desarrollamos una comunidad así? Nuestra creencia es que las comunidades son construidas cuando las personas trabajan en conjunto sobre cosas que les importan. En esta sección, hablaremos sobre qué queremos decir con eso, y analizaremos nuestra idea de cómo podemos llegar desde aquí hasta allí, lo que podemos llamar nuestro "Modelo del cambio" o "Teoría de la práctica." Empezaremos esta sección con algunas definiciones que ayudarán a fundamentar las ideas a través de las cuales estamos tratando de entender. Entonces, miraremos a las ventajas de los esfuerzos de colaboración - por qué creemos que tiene sentido para las personas trabajar en conjunto para resolver los problemas que comparten. Después, analizaremos a los socios clave en los esfuerzos comunitarios y describiremos el modelo del cambio en el que se centra esta sección. Complementaremos este modelo con principios y valores que creemos que deben influir en la manera en que se desarrollan los esfuerzos comunitarios. Por último, concluiremos con algunas recomendaciones generales para colaborar en la construcción de comunidades más saludables. Algunas definiciones: Comunidad, salud, sociedades, capacidad Por comunidad, nos referimos a un grupo de personas que comparten un lugar, una experiencia o un interés. A menudo usamos este término para referirnos a personas que viven en una misma zona, como un vecindario, una ciudad o un pueblo, e incluso un estado o un país. Las personas también pueden identificarse como parte de una comunidad formada por otras que han vivido experiencias similares. Por ejemplo, pueden considerarse parte de una: Comunidad racial o étnica (por ejemplo, las comunidades afroamericanas, hispanas o irlandesas) Comunidad religiosa (por ejemplo, las comunidades católicas, hindúes o musulmanas ) Comunidad de personas con discapacidades (personas con discapacidades visuales, discapacidades del desarrollo o problemas de salud mental) Finalmente, una comunidad puede estar formada por personas que comparten los mismos intereses. Por ejemplo, podemos hablar de la comunidad empresarial, la comunidad laboral o la comunidad dedicada a la defensa de los derechos de la niñez. La salud comunitaria se refiere al bienestar de todas las personas que forman parte de una comunidad. Nos lleva a plantearnos la siguiente pregunta: ¿Qué tan saludables son los miembros de nuestra comunidad? ¿Y nuestros niños y adolescentes? ¿Las personas adultas mayores? ¿Las personas que viven en situación de pobreza?Las alianzas de colaboración son acuerdos entre personas u organizaciones que buscan mejorar la salud de una comunidad. Promueven la colaboración y motivan a las personas a trabajar juntas para generar cambios positivos. Por ejemplo, una iniciativa para mejorar la educación podría involucrar a funcionarios escolares, jóvenes, padres y madres, docentes, representantes del sector empresarial y personal y voluntariado de organizaciones sin fines de lucro. Como estas alianzas reúnen a personas de distintos sectores de la comunidad, tienen mayores probabilidades de alcanzar sus objetivos. La capacidad comunitaria se refiere a la capacidad de los miembros de una comunidad para generar cambios a lo largo del tiempo y en distintos ámbitos. Esta capacidad no se desarrolla de una sola vez ni desaparece después de una experiencia puntual. Al igual que ocurre cuando aprendemos a andar en bicicleta, cuanto más practicamos, mejor lo hacemos. Por ejemplo, una comunidad que ha establecido una colaboración exitosa para abordar el consumo de sustancias podría decidir más adelante que las tasas de vacunación infantil en su comunidad son demasiado bajas y trabajar también para aumentarlas de manera eficaz. Al aplicar lo aprendido durante la creación de la coalición para abordar el consumo de sustancias —por ejemplo, cómo incorporar nuevos miembros o colaborar con los medios de comunicación—, la comunidad podría aprovechar esa experiencia para mejorar las tasas de vacunación. Una comunidad demuestra tener una sólida capacidad comunitaria cuando logra impulsar cambios a lo largo del tiempo y abordar distintas problemáticas. El potencial de las alianzas de colaboración Nuestra creencia, plasmada a través de las siguientes páginas, es que las alianzas de colaboración son una herramienta poderosa para fortalecer nuestras comunidades. Para lograrlo, debemos trabajar en conjunto para abordar los problemas que nos afectan. Una de las razones es que los temas que preocupan a las personas de una comunidad, como la salud infantil, el éxito académico o el consumo de sustancias, no pueden separarse en categorías independientes. Los factores que contribuyen a que un problema surja también suelen influir en otros ámbitos. Reconocer que nuestros problemas están relacionados con otras cuestiones y con las personas que nos rodean nos ayuda a comprender las múltiples formas en que estamos conectados. Por ejemplo, pensemos en una madre y un padre que tienen varios empleos mal remunerados. Tienen poco tiempo para dedicarles a sus hijos y pueden recurrir al cigarrillo para sobrellevar el estrés. Sus hijos están expuestos al humo de segunda mano y a otros riesgos para la salud, como las cucarachas y la pintura con plomo en las viviendas en malas condiciones en las que viven. ¿Cuáles son las consecuencias? Pasar menos tiempo con sus padres puede afectar negativamente el desarrollo temprano de los niños. La exposición a factores de riesgo aumenta la probabilidad de que desarrollen enfermedades crónicas, como el asma. En conjunto, estas circunstancias dificultan que los niños tengan un buen desempeño escolar. Por último, pueden reducir las oportunidades de conseguir empleos estables y bien remunerados para los padres, sus hijos e incluso las generaciones futuras. ¿Quién debería estar involucrado? Al desarrollar estas alianzas de colaboración, ¿quiénes deben participar? Es importante que la colaboración sea lo más inclusiva posible. Esto significa incluir a personas de distintos sectores de la comunidad, como representantes de escuelas, empresas y organismos gubernamentales. También significa contar con representantes de distintos niveles, desde el vecindario y el condado hasta el estado o la provincia, e incluso de una región más amplia o del país. Los socios clave de una colaboración amplia deben incluir: Las personas más afectadas por el problema Miembros locales de alianzas comunitarias ya existentes Organizaciones de apoyo y personas que trabajan directamente con quienes se ven afectados por el problema Responsables de la formulación de políticas públicas a nivel local Organizaciones que otorgan subvenciones Organismos gubernamentales Veamos más de cerca a cada uno de estos socios Alianzas estatales y comunitarias El socio más evidente en una iniciativa de colaboración es la propia alianza comunitaria o estatal, es decir, el grupo de personas que trabaja directamente para generar cambios en su comunidad. Estos grupos, que a menudo son organizaciones sin fines de lucro, existen en prácticamente todas las comunidades. Algunos ejemplos son: La Alianza de Kansas City para la Niñez La Coalición de Piscataway para la Prevención del Abuso de Sustancias El Proyecto de Durham para la Prevención del Embarazo Adolescente La Iniciativa Comunitaria de Bronzeville Es importante tener en cuenta que, aunque estas organizaciones formarán parte de una colaboración más amplia con entidades financiadoras y organizaciones de apoyo, también constituyen alianzas de colaboración por sí mismas. Esto se debe a que reúnen a organizaciones de distintos sectores de la comunidad. Por ejemplo, una alianza comunitaria para promover la salud infantil podría incluir representantes de: Los medios de comunicación El sector empresarial Las escuelas de la zona Las organizaciones cívicas y comunitarias Las organizaciones juveniles El gobierno local Las organizaciones de salud Las comunidades religiosas Las instituciones financieras Las personas que representan a cada uno de estos sectores pueden contribuir de maneras importantes y particulares a promover la salud infantil. Al trabajar en conjunto, pueden formar una alianza sólida dentro de la comunidad. Organizaciones intermediarias y de apoyo El segundo tipo de socio en una alianza de colaboración amplia son las organizaciones intermediarias y de apoyo. Algunas organizaciones locales, regionales y estatales pueden brindar asistencia técnica a las alianzas comunitarias. Estas organizaciones pueden ayudar a las alianzas comunitarias a desarrollar las "competencias básicas" necesarias para abordar los problemas de la comunidad. Por ejemplo, un centro de investigación universitario podría brindar asesoramiento sobre temas como el diagnóstico comunitario, la planificación estratégica, la defensa de causas, el desarrollo del liderazgo y la evaluación. Las organizaciones intermediarias también pueden ayudar a identificar las necesidades de las alianzas y proporcionarles el apoyo necesario. Por ejemplo, los departamentos de salud estatales y de los condados pueden ayudar a los grupos comunitarios a desarrollar sistemas de datos de salud que proporcionen información a nivel del condado, como el porcentaje de niños que no han recibido las vacunas recomendadas. Estas organizaciones y otras entidades de apoyo relacionadas también pueden ofrecer información útil para la toma de decisiones. Organizaciones financiadoras y organismos gubernamentales Por último, las organizaciones financiadoras y los organismos gubernamentales también desempeñan un papel importante en estas alianzas de colaboración amplias. Esto se debe a que las fundaciones y los organismos gubernamentales pueden contribuir a crear las condiciones necesarias para que las alianzas comunitarias tengan éxito. ¿Cómo lo hacen? Principalmente, proporcionando los recursos financieros que necesitan las alianzas comunitarias y las organizaciones intermediarias. Esta es la forma más evidente en que las entidades financiadoras contribuyen. Muchos grupos dependen en gran medida, o incluso por completo, de los fondos que reciben de estas entidades o del gobierno para seguir funcionando. Sin embargo, esta importante contribución es solo una de las formas en que las organizaciones financiadoras y los organismos gubernamentales pueden apoyar una alianza de colaboración. También pueden fomentar el trabajo comunitario de las siguientes maneras: Al proporcionar fondos a un grupo, las entidades financiadoras pueden aumentar sus posibilidades de conseguir financiamiento adicional, ya que esto refuerza su credibilidad. Por ejemplo, el grupo puede señalar que ha recibido una subvención de una fundación, lo que puede ayudarle a obtener el apoyo de otras entidades. Las organizaciones financiadoras pueden utilizar las solicitudes de propuestas (RFP, por sus siglas en inglés) para reunir a distintos grupos en torno a un objetivo común. De esta manera, también pueden crear vínculos entre personas que trabajan en una misma comunidad. Por último, las organizaciones financiadoras y los organismos gubernamentales pueden incentivar el logro de resultados al otorgar fondos adicionales a los grupos que alcancen sus objetivos. Una vez que comprendemos el papel de todos estos participantes, veamos cómo pueden trabajar juntos para mejorar sus comunidades. Cómo construir comunidades más saludables: un modelo de cambio comunitario Este modelo consta de cinco componentes básicos: Contexto comunitario y planificación Acción e intervención comunitarias Cambio comunitario y sistémico Factores de riesgo y de protección, y cambios generalizados en el comportamiento Mejora de los resultados a largo plazo Antes de analizar cada uno de estos componentes en detalle, conviene tener presentes algunas ideas generales al recorrer este modelo: En primer lugar, el modelo es dinámico e interactivo. Por ejemplo, comprender el contexto de la comunidad y planificar en función de este debe orientar las acciones comunitarias, que a su vez deben influir en los cambios en la comunidad y en los sistemas, y así sucesivamente. En segundo lugar, el modelo representa un ciclo continuo. Por ejemplo, la mejora de los resultados a largo plazo, como la reducción de las tasas de violencia, debe dar lugar a un nuevo ciclo de planificación y acción para abordar estos u otros asuntos importantes para los miembros de la comunidad. En definitiva, el trabajo comunitario nunca termina. En una comunidad saludable, trabajar en conjunto por el bien común forma parte constante de la vida de sus miembros. Teniendo presentes estas ideas, veamos cada uno de los componentes de este modelo lógico o teoría de la acción. 1. Evaluación, establecimiento de prioridades y planificación El primer paso consiste en comprender el contexto, es decir, las condiciones de la comunidad en las que actúan las personas. Este contexto está influido por diversos factores, como los siguientes: Las esperanzas y expectativas de las personas; por ejemplo, la creencia de que las cosas pueden cambiar. Los desafíos, especialmente la pobreza. Un liderazgo sólido y sostenido: un equipo diverso con visión, competencia y perseverancia. Recursos financieros suficientes. La aprobación o resistencia de la comunidad, o de las personas que tienen autoridad, ante los intentos de generar cambios. El contexto político y social más amplio. En este contexto, las personas pueden reunirse para identificar los asuntos que les preocupan, como el transporte, las oportunidades de empleo, la vivienda asequible o la prevención del consumo de sustancias, entre otros ejemplos. También pueden recopilar y analizar indicadores a nivel comunitario para comprender mejor aspectos importantes de la comunidad. Por ejemplo, los registros de agresiones en las escuelas pueden servir como indicadores de la violencia en la comunidad, mientras que los accidentes nocturnos en los que participa un solo vehículo pueden utilizarse como indicadores del consumo de sustancias en una comunidad. Más adelante, estos indicadores pueden servir como puntos de referencia para determinar si el grupo comunitario está avanzando hacia sus objetivos. Por ejemplo, el grupo puede observar los niveles de violencia y comprobar si han disminuido desde que se implementaron las estrategias de prevención. Una vez que comprende el contexto, el grupo puede avanzar con la planificación. La planificación colaborativa es una tarea fundamental y continua que reúne a personas y organizaciones con distintas experiencias y recursos. En conjunto, estas personas pueden definir o desarrollar la visión, la misión, los objetivos, las estrategias y los pasos de acción necesarios para impulsar cambios en la comunidad. 2. Implementación de acciones específicas El proceso de planificación debe ir seguido de la puesta en práctica del plan mediante acciones concretas. ¿Cómo puede una organización comunitaria superar posibles situaciones de oposición? Consulte esta guía para abordar situaciones difíciles, donde encontrará distintas medidas que un grupo puede tomar según su situación particular. 3. Cambios en las condiciones de la comunidad y en los sistemas El objetivo del plan de acción es impulsar cambios en las condiciones de la comunidad y en los sistemas. Por cambio comunitario, nos referimos a desarrollar un programa nuevo (o modificar uno existente), impulsar un cambio en las políticas o ajustar una práctica relacionada con la misión del grupo. Veamos algunos ejemplos: Un programa de "transporte seguro" que ofrece viajes gratuitos para que las personas no tengan que desplazarse solas por zonas inseguras después del anochecer (un programa nuevo). Cambios en las políticas, como establecer sanciones más severas para las personas que cometen delitos utilizando armas (un cambio en las políticas). Nuevas prácticas laborales que permiten a los trabajadores tener horarios flexibles para pasar tiempo con sus hijos después de la escuela (un cambio en las prácticas). Los cambios en los sistemas son similares a los cambios comunitarios, pero se producen a una escala más amplia. Por ejemplo, una empresa podría implementar prácticas laborales que favorezcan a las familias en todas sus operaciones a nivel nacional. Rockefeller Philanthropy Advisors define el cambio en los sistemas como "un término que describe un enfoque dirigido a abordar las causas fundamentales de los problemas sociales, en lugar de tratar directamente el problema en sí. Su objetivo es transformar o modificar las estructuras subyacentes, como las políticas, las mentalidades y las dinámicas de poder, que permiten que un sistema funcione de determinada manera". 4. Cambios generalizados en el comportamiento y en los factores de riesgo y de protección Cuando se producen estos cambios en la comunidad y en los sistemas, en conjunto deberían transformar el entorno en el que se comportan las personas. A esto a veces se le describe como un aumento de los factores de protección y/o una reducción de los factores de riesgo a los que están expuestos los miembros de la comunidad. ¿Qué son los factores de riesgo y los factores de protección? Son aspectos del entorno de una persona o características personales que aumentan (factores de riesgo) o reducen (factores de protección) la probabilidad de que experimente un problema determinado. A menudo, los factores de riesgo y de protección pueden considerarse dos caras de una misma moneda. Por ejemplo, si las drogas están fácilmente disponibles en una comunidad, esa facilidad de acceso constituye un factor de riesgo. En cambio, si es difícil conseguirlas, su disponibilidad limitada constituye un factor de protección. El efecto que se busca lograr mediante los cambios en el entorno es un cambio generalizado en el comportamiento de las personas, es decir, que un gran número de miembros de la comunidad adopte comportamientos relacionados con los objetivos del grupo. 5. Mejora de la salud de la población Mejorar los resultados a largo plazo, como reducir la violencia o aumentar las tasas de empleo y los ingresos familiares, es uno de los objetivos principales de las alianzas de colaboración. Como mencionamos anteriormente en esta sección, los datos sobre los indicadores a nivel comunitario pueden ayudar a determinar cuánto se ha avanzado hacia el logro de los objetivos. La información que permite evaluar si las iniciativas están dando resultados en distintas áreas puede reunirse en un "informe anual de la comunidad". Este informe permite que las personas de toda la comunidad conozcan los avances, incluidos los datos sobre los indicadores a nivel comunitario, los cambios importantes en la comunidad y las historias de éxito. Antes de continuar, puede ser útil repasar este proceso en su conjunto. Recuerde que se trata de un ciclo continuo e interactivo: El contexto de la comunidad influye en la planificación de la organización. A partir de una planificación continua, el grupo impulsa acciones comunitarias e implementa intervenciones. Las acciones comunitarias generan cambios en la comunidad y en los sistemas. Estos cambios, en conjunto, reducen los factores de riesgo y fortalecen los factores de protección. Estos cambios en el entorno deberían influir positivamente en el comportamiento de un gran número de personas. Estos cambios generalizados en el comportamiento deberían reflejarse en mejoras en los indicadores a nivel comunitario. Factores que influyen en el trabajo de las alianzas comunitarias En distintos ámbitos de nuestra vida, algunas cosas funcionan y otras no. ¿Por qué sucede esto? Pensemos por un momento en una escuela. Todos los estudiantes cuentan con un marco básico de aprendizaje; por ejemplo, cada grado tiene sus propios objetivos de aprendizaje. Sin embargo, algunos estudiantes y algunas escuelas tienen más éxito que otros. ¿A qué se debe esta diferencia? Probablemente se deba a una combinación de factores, como el apoyo que reciben en casa, la calidad de la enseñanza y los materiales educativos disponibles. En pocas palabras, aunque casi todos los estudiantes cuentan con una misma estructura básica, las distintas circunstancias que se presentan pueden marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. En los párrafos anteriores, hemos presentado lo que consideramos un modelo viable para construir comunidades más saludables. Sin embargo, al igual que en el ejemplo de la escuela, lo que hemos descrito es solo un punto de partida. Los distintos acontecimientos y circunstancias que surgen dentro de ese marco pueden aumentar o reducir las probabilidades de que un grupo comunitario tenga éxito. Para mejorar la salud y el desarrollo de una comunidad, hemos identificado siete características que parecen ser fundamentales para determinar si una iniciativa comunitaria tiene éxito. En nuestras investigaciones, cada uno de los siguientes "factores" ha demostrado estar relacionado con el ritmo del cambio comunitario. A continuación, analizaremos cada uno de ellos. Misión bien definida Tener una misión clara y bien definida es uno de los factores más importantes para determinar si un grupo comunitario es eficaz. Una declaración de misión expresa el propósito de una organización; explica qué pretende hacer y por qué. La misión describe el trabajo específico de la organización y el propósito que une a las personas que desean generar un cambio. Por ejemplo, la misión de una organización podría ser: "Nuestra misión es reducir los embarazos en adolescentes y las infecciones de transmisión sexual en el condado de Dade mediante una iniciativa comunitaria que brinde educación y apoyo a los jóvenes y sus familias". Planificación de acciones Como mencionamos anteriormente en esta sección, la planificación de acciones consiste en identificar los cambios específicos que se desean lograr en la comunidad o en sistemas más amplios, así como los pasos necesarios para hacerlos realidad. Durante este proceso, las alianzas comunitarias identifican: Los cambios que se buscan lograr en la comunidad o en los sistemas (programas, políticas y prácticas nuevos o modificados). Las acciones necesarias para impulsar los cambios deseados en la comunidad o en los sistemas. Quiénes llevarán a cabo esas acciones. Cuándo se realizarán. Qué recursos se necesitan para llevar a cabo el trabajo. Cuando las alianzas comunitarias elaboran un plan de acción, tienen mayores probabilidades de lograr cambios y mejoras en la comunidad. Cambios en el liderazgo Involucrar a líderes competentes que tengan una visión clara de la organización ayuda a que los cambios se produzcan con mayor rapidez. Estos líderes consideran que las alianzas comunitarias son una forma de movilizar a la comunidad, aprovechar las fortalezas de sus miembros y reconocer sus logros. Además, es probable que puedan dirigir alianzas de colaboración eficaces. Por supuesto, una desventaja es que, cuando estos líderes dejan una organización, los logros del grupo suelen verse afectados. Por ello, encontrar maneras de facilitar las transiciones y fomentar el desarrollo del liderazgo dentro del grupo es fundamental para que las organizaciones puedan mantenerse y tener éxito a largo plazo. Recursos para movilizadores comunitarios Está claro que se necesitan personas que actúen como catalizadores: movilizadores comunitarios capaces de impulsar las iniciativas dentro de la comunidad. Estas personas son quienes ponen en marcha las acciones que el grupo decide llevar a cabo. Al contratar o reclutar movilizadores comunitarios, los grupos logran impulsar cambios de manera más constante. Documentación y retroalimentación Para saber si los esfuerzos de un grupo comunitario están dando resultados, es importante que el grupo documente tanto sus actividades como los resultados obtenidos. Esta información sobre los logros del grupo debe utilizarse para mejorar sus esfuerzos de manera continua. También es importante documentar los resultados intermedios, como los cambios en la comunidad y en los sistemas que mencionamos anteriormente. Dar seguimiento a estos cambios, así como a los objetivos a largo plazo del grupo, puede ayudar a las alianzas de colaboración a comprender, reconocer y mejorar sus esfuerzos en conjunto. Asistencia técnica Los buenos líderes procuran incorporar a personas competentes cuyas habilidades complementen las de los demás miembros de la organización. De esta manera, los integrantes del equipo pueden desarrollar sus capacidades y fortalecerse en su trabajo. El apoyo externo, que puede brindarse en forma de asistencia técnica, puede aportar nuevas perspectivas y renovar el impulso de una organización. Esto se debe a que las competencias básicas que necesitan las organizaciones comunitarias suelen abarcar distintas áreas, más allá de sus misiones específicas y de las especialidades de las personas que trabajan en ellas. Por ejemplo, la planificación de acciones es importante en iniciativas comunitarias relacionadas con la defensa del medioambiente, la prevención del maltrato infantil, la salud mental y prácticamente cualquier otro asunto que afecte a la comunidad. El objetivo de la asistencia técnica siempre debe ser el mismo: fortalecer la capacidad de la comunidad para atender los asuntos que son importantes para sus miembros. Este sitio web es un ejemplo de este tipo de asistencia. La Caja de Herramientas de la Comunidad contiene más de 340 secciones que pueden apoyar las iniciativas de asistencia técnica. Hacer que los resultados sean importantes Por último, las organizaciones financiadoras y los organismos gubernamentales pueden apoyar a los grupos con los que trabajan al establecer claramente los resultados esperados y ofrecer incentivos para alcanzarlos. Por ejemplo, una fundación de Kansas (Estados Unidos) anunció que la continuidad del financiamiento dependería de que los grupos demostraran avances. Como resultado, la cantidad de cambios logrados en la comunidad aumentó considerablemente. Actualmente, esta misma organización financiadora ofrece subvenciones adicionales para incentivar el progreso. Algunas formas de recompensar los resultados incluyen: Otorgar subvenciones adicionales a los grupos que alcancen objetivos importantes. Conceder incentivos económicos por los resultados; es decir, proporcionar fondos a las comunidades para que reinviertan los recursos que han ahorrado gracias a iniciativas de prevención eficaces. Diez recomendaciones para promover la salud y el desarrollo comunitarios A lo largo de esta sección, hemos hablado de los tres grupos que desempeñan un papel importante en las alianzas de colaboración: los miembros de las alianzas estatales y comunitarias, las organizaciones de apoyo y las organizaciones financiadoras y los organismos gubernamentales. Gran parte de la toma de decisiones y del trabajo debe llevarse a cabo dentro de las propias comunidades. Sin embargo, todos estos grupos pueden trabajar en conjunto para crear las condiciones que aumenten las probabilidades de éxito de las iniciativas comunitarias. A partir del modelo que presentamos anteriormente, proponemos diez recomendaciones específicas para ayudar a quienes buscan generar cambios positivos en sus comunidades. 1. En colaboración con las alianzas comunitarias, las organizaciones financiadoras y los organismos gubernamentales deben desarrollar un plan de marketing social para promover la participación en el trabajo comunitario. El plan de marketing debe ayudar a convencer a los miembros de la comunidad de que trabajar en conjunto para resolver los problemas públicos debe convertirse en una parte importante de su vida cotidiana. Los mensajes deben contrarrestar la idea de que la comunidad no puede resolver sus propios problemas. El plan debe centrarse en fomentar la participación comunitaria. Los mensajes dirigidos a los distintos grupos de la comunidad deben adaptarse a sus características. Por ejemplo, los mensajes para adolescentes deben ser diferentes de los dirigidos a las personas adultas mayores. El plan debe incluir una estrategia para comunicar los avances positivos que se están logrando. Las historias de éxito y los perfiles de personas que han realizado contribuciones importantes deben compartirse con la comunidad. La campaña de marketing social debe utilizar distintos medios de comunicación para llegar al mayor número posible de personas. Por ejemplo, puede incluir carteles, publicaciones en línea y artículos de opinión en el periódico local, entre otros medios. 2. Establezca alianzas que permitan a las personas trabajar en conjunto para mejorar sus comunidades. Los fondos de las subvenciones deben destinarse a alianzas comunitarias amplias. Contar con una alianza amplia permite que la comunidad tenga una estructura lo suficientemente sólida como para generar un impacto significativo en distintos problemas comunitarios. Las alianzas deben incluir tanto a personas con poder de decisión como a aquellas más afectadas por el problema. Se deben ofrecer distintas maneras para que las personas puedan participar en las alianzas. Las organizaciones financiadoras deben procurar invertir en las mismas comunidades y permitir que las iniciativas vayan más allá de los límites habituales entre distintos ámbitos de trabajo. Por ejemplo, a menudo un grupo comunitario recibe una subvención para prevenir el consumo de sustancias, mientras que otro recibe fondos para mejorar la educación, entre otros casos. Sugerimos que las organizaciones financiadoras trabajen en conjunto para ofrecer subvenciones de mayor cuantía a las alianzas comunitarias que puedan abordar varios de estos problemas relacionados entre sí al mismo tiempo. 3. Proporcione información que ayude a centrar los esfuerzos en los asuntos que más influyen en la salud y el desarrollo de la comunidad. Las alianzas de colaboración deben establecer sus objetivos tomando en cuenta dos aspectos: la magnitud de los problemas de la comunidad (es decir, los datos estadísticos) y los asuntos que sus miembros consideran importantes. Las organizaciones de apoyo deben desarrollar un modelo de cambio (como el que presentamos en esta sección) para orientar el trabajo comunitario. 4. Apoye la planificación de acciones para mejorar la comunidad. La planificación debe comenzar desde las primeras etapas y continuar de manera constante. Las reuniones anuales dedicadas a la planificación de acciones pueden renovar los esfuerzos del grupo y complementarse con ajustes periódicos. Cuando algo da buenos resultados, es importante promover su uso ampliamente. Por ejemplo, un programa llamado "Pídalo en una bolsa» (Bag It) podría permitir que los jóvenes soliciten anticonceptivos por teléfono y los reciban discretamente envueltos en una bolsa de papel. Esto podría aumentar considerablemente el uso de anticonceptivos entre los jóvenes de una comunidad pequeña que tienen un mayor riesgo de enfrentar un embarazo no planificado. Si se comprueba que el programa da buenos resultados, debería difundirse mediante boletines informativos y recomendaciones de boca en boca, para que otras organizaciones puedan implementar iniciativas similares. Sin embargo, es importante recordar que los programas suelen necesitar adaptaciones para responder a las condiciones de cada comunidad. La planificación de acciones debe centrarse en transformar el entorno para que sea más probable que las personas adopten comportamientos que promuevan la salud y el desarrollo. Al recopilar información relevante sobre los factores de riesgo y los factores de protección, los participantes de las alianzas de colaboración pueden orientar mejor sus esfuerzos hacia nuevos programas, políticas y prácticas que generen cambios positivos en el entorno. Algunos cambios comunitarios deben dirigirse a toda la comunidad, mientras que otros deben enfocarse en las personas que enfrentan mayores riesgos. 5. Proporcione financiamiento suficiente y a largo plazo a las alianzas de colaboración para que puedan generar cambios significativos. Proporcione financiamiento a las alianzas comunitarias durante un período suficientemente largo para que puedan generar cambios significativos (por ejemplo, de 5 a 10 años). Proporcione recursos para contratar movilizadores comunitarios que actúen como catalizadores e impulsen iniciativas dentro de la comunidad. Muchos de los cambios más amplios en los sistemas que su organización busca lograr pueden tomar mucho tiempo. Por eso, es importante establecer y celebrar los "pequeños logros", es decir, los avances que reconocen periódicamente los esfuerzos de todos. Esto ayudará a mantener la motivación mientras trabajan para alcanzar sus objetivos. Promueva la sostenibilidad de las alianzas comunitarias exitosas. Los grupos que han demostrado su valor deben recibir apoyo continuo por parte de las organizaciones financiadoras. 6. Utilice diversos métodos para fortalecer la capacidad de realizar el trabajo comunitario. Ofrezca numerosas oportunidades para que las personas involucradas en el trabajo comunitario puedan conocerse e intercambiar conocimientos y experiencias. Utilice la educación en línea y a distancia para brindar a las personas la oportunidad de aprender junto con otras que realizan trabajos similares en distintas comunidades. Utilice Internet para compartir información práctica sobre cómo desarrollar las competencias básicas necesarias para el trabajo comunitario. Establezca vínculos entre las alianzas comunitarias más recientes y aquellas con mayor experiencia, así como entre los líderes con trayectoria y las nuevas generaciones de líderes. 7. Documente el proceso de cambio en la comunidad y en los sistemas para mejorar el trabajo comunitario. Los líderes de las iniciativas deben trabajar con representantes de las organizaciones de apoyo para desarrollar formas significativas de presentar y utilizar los datos sobre los cambios en la comunidad y en los sistemas. Reconozca a las organizaciones y a las personas que generan cambios importantes en sus comunidades. Utilice los datos sobre los cambios en la comunidad y en los sistemas para realizar ajustes en el plan de acción del grupo. Los investigadores deben analizar las tendencias en los cambios comunitarios y en los sistemas para identificar los factores que podrían influir en el cambio comunitario. Elabore un informe anual sobre el estado de la alianza para fomentar la rendición de cuentas entre sus miembros. 8. Haga que los resultados sean importantes. Establezca y comunique los resultados intermedios y a largo plazo, como el logro de cambios importantes en la comunidad y en los sistemas, de acuerdo con los objetivos definidos por la propia comunidad. Condicione la renovación del financiamiento comunitario (por ejemplo, la continuidad de una subvención) a que el grupo demuestre avances. Otorgue subvenciones adicionales para incentivar el progreso y reconocer los logros sobresalientes. Otorgue incentivos económicos por los resultados para recompensar las mejoras y los ahorros obtenidos. Por ejemplo, si una comunidad logra reducir los embarazos en adolescentes gracias a los esfuerzos de una coalición local, se podría destinar a esa coalición una parte del dinero que el estado ahorra al reducir los costos relacionados con esta situación, como los gastos hospitalarios y los costos de los programas de asistencia pública para padres y madres adolescentes y sus hijos. 9. Desarrolle alianzas de colaboración para brindar mayor apoyo a las personas que trabajan para mejorar sus comunidades. Desarrolle alianzas de colaboración amplias entre organizaciones diversas que representen a la comunidad en su conjunto. Los miembros de estas alianzas deben compartir los riesgos, los recursos y las responsabilidades relacionados con la mejora de la comunidad. Los empleadores de todas las comunidades deben adaptar sus estructuras para facilitar la participación de sus empleados en la solución de problemas públicos. Por ejemplo, las organizaciones podrían ofrecer horarios flexibles que permitan a sus empleados realizar trabajo voluntario en sus comunidades. Las alianzas comunitarias, las organizaciones intermediarias y de apoyo, las organizaciones financiadoras y los organismos gubernamentales deben actuar como catalizadores del cambio. Pueden hacerlo mediante las siguientes acciones: Reunir a las personas en torno a preocupaciones relacionadas con la salud y el desarrollo. Establecer relaciones entre personas que puedan ayudar a abordar los problemas de la comunidad. Ayudar a conseguir recursos a los que pocas comunidades podrían acceder por sí solas. 10. Las investigaciones futuras deben ayudar a comprender y mejorar los factores que influyen en la salud y el desarrollo de la comunidad. Examine si reducir la pobreza y mejorar la educación influye en los indicadores de salud y desarrollo a nivel comunitario, y de qué manera. Examine las condiciones en las que los cambios en la comunidad y en los sistemas se relacionan con mejoras en los objetivos a largo plazo. Dé a conocer qué iniciativas dan buenos resultados y cuáles son las prácticas prometedoras para construir comunidades más saludables. Esto puede hacerse a través de distintos medios, como publicaciones impresas, medios de comunicación audiovisuales, asociaciones profesionales e Internet. En resumen Una comunidad saludable es una forma de democracia viva: personas que trabajan en conjunto para abordar los asuntos que les importan. Como miembros de la comunidad, tenemos la responsabilidad de contribuir a crear las condiciones fundamentales que afectan nuestras vidas. Al trabajar juntos para transformar nuestras comunidades, nos guían valores y principios compartidos que nos unen en torno a un propósito común. Construir comunidades más saludables implica combinar lo local con lo universal, así como las circunstancias particulares con los contextos más amplios. Estos esfuerzos tienen sus raíces en el ámbito local: la familia, el vecindario y otras comunidades cercanas. Sin embargo, para que sean eficaces, también debemos reunir a personas y organizaciones diversas para transformar juntos las condiciones más amplias que influyen en el trabajo local. Esto requiere valentía, duda y fe: la valentía para confiar en quienes están fuera de nuestro entorno inmediato, la disposición a cuestionar lo establecido y la fe en que, juntos, podemos marcar la diferencia. Construir comunidades más saludables es un trabajo que lleva tiempo: el nuestro, el de nuestros hijos y el de las generaciones futuras. Un proverbio judío nos recuerda: "No tiene la obligación de terminar el trabajo, pero tampoco tiene la libertad de abandonarlo". A través de los vínculos que vamos creando con otras personas, más allá de las distancias y a lo largo del tiempo, nos unimos en el esfuerzo por crear entornos dignos de todos nuestros hijos. Antes de continuar, puede ser útil volver a considerar este proceso en su conjunto. Recuerde que se trata de un ciclo continuo e interactivo. Colaborador Stephen B. Fawcett Recursos Recurso en Línea Centro para la Salud y Desarrollo de la Comunidad. (March, 1998). La Caja de Herramientas Comunitarias, Capítulo 8: Desarrollar un plan estratégico. Recursos impresos This Community Tool Box section is an edited version of the following invited paper (and book chapter): Fawcett, S. B., Francisco, V. T., Hyra, D. S., Paine-Andrews, A., Schultz, J. A ., Russos, S., Fisher, J.L., & Evensen, P. (1998). Building Healthy Communities. Invited Address to the Kansas Conference on Health and Its Determinants. Sponsored by the Kansas Health Institute and the Kansas Health Foundation. Wichita, KS. To appear in: Tarlov, A., & Peter R. St. (Eds.) Society and Population Health. New York, NY: New Press. The references cited in the above paper are as follows: Referencias: Aguirre, M. (1996). Community-based approaches for the prevention of alcohol,tobacco, and other drug use. Annual Review of Public Health, 17, 337-358. Altman, D., Balcazar, F., Fawcett, S., Seekins, T., & Young, J.(1994). Public health advocacy: Creating community change to improve health. Palo Alto, CA: Stanford Center for Research in Disease Prevention. Tarlov, A., & Peter, R.St. (Eds.) Society and Population Health. New York, NY: New Press. Barker, R.. (1968). Ecological psychology. Stanford, CA: Stanford University Press. Bernstein, J., & Michel, L. (1997). Has income inequality stopped growing? Monthly Labor Review, 120 (12), 3-16. 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